El Grupo Cementos Portland Valderrivas presentó hace unos meses una memoria resumen bajo el título “Alternativas al empleo de combustibles fósiles en la producción de cemento: valorización energética” de la fábrica El Alto de Morata de Tajuña con el objeto de “sustituir una parte significativa de los combustibles fósiles (no renovables) actualmente empleados en el proceso de fabricación de cemento gris, por otros que logren conciliar la mejora en el rendimiento económico de la fábrica (a través de una reducción de costes en el combustible empleado) con los beneficios medioambientales vinculados a la necesaria valorización de los residuos (que en nuestra región cobra cada vez más importancia), así como la no utilización de combustibles finitos, y la reducción de las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero”.

A juicio de la AV Morata de Tajuña, sin embargo, tras estas palabras se esconde una realidad muy diferente.

Lo que se plantea, advierte, es sustituir el 25% del coque de petróleo que en la actualidad se utiliza como combustible en el proceso de fabricación de cemento por residuos tóxicos, como lodos de depuradoras urbanas e industriales, vehículos fuera de uso, neumáticos, caucho sintético, vidrio, plásticos de diversa índole, residuos de tejidos animales, harinas cárnicas… De autorizarse este proyecto, advierten, se producirá un importante aumento de la contaminación atmosférica en un radio de 30 kilómetros, derivada de las dioxinas y furanos producidos en la combustión de restos plásticos que contienen PVC, así como de metales pesados como el plomo, zinc, mercurio, cobre, cromo, cadmio, níquel y arsénico, “todos ellos metales de elevada toxicidad, alta persistencia y bioacumulativos que entrarían a formar parte de la cadena alimentaria”.

La lectura de la memoria del proyecto ha alarmado a la asociación vecinal ya que, en palabras de Lorenzo Mora, “hablamos de un volumen de producción extraordinario”. “Según el propio Ministerio de Agricultura -añade- es seis veces superior a la de Valdemingómez: en 2010 la empresa Portland utilizó 4.271.837 toneladas de coque y 121.359 de biomasa”. El alcance de la contaminación que genera la combustión de estos residuos es de en torno a 30 kilómetros, así que afectará no sólo a Morata de Tajuña y los municipios colindantes, sino al sureste de la capital, a zonas como Vallecas, Moratalaz”.

Además, concluyen, esta contaminación no solo afectará a nuestra salud, sino a la agricultura de la zona, perjudicando directamente a zonas vinícolas con denominación de origen de Madrid, tierras de producción de productos ecológicos, como el aceite, e incluso al Parque Regional del Sureste, cuyos límites se encuentran muy cerca de la fábrica.

Por todo ello, la Asociación Vecinal Morata de Tajuña ha convocado dos actos de protesta contra la combustión tóxica de residuos en la cementera: una acampada durante la noche del viernes 29 de junio en el cruce de las carreteras M311 y M 302 y una manifestación que recorrerá las calles del centro del municipio el domingo 1 de julio a las 13h desde el bosque,bajando por la calle J.M. Rodelgo hasta la plaza de la Constitución.