Las asociaciones vecinales de San Blas-Canillejas, que conforman el grueso de la coordinadora, llevan una década alertando de las consecuencias negativas que iban a provocar en la zona los grandes eventos deportivos del antiguo estadio olímpico. Lo hacen desde que tuvieron conocimiento del proyecto de traslado del Club Atlético de Madrid a La Peineta, y de manera más intensa, desde que se produjo esa mudanza. Siempre con ánimo constructivo, las asociaciones elaboraron hace años una batería de propuestas para hacer frente a las consabidas molestias que iban a ocasionar los partidos de fútbol, un conjunto de medidas que, salvo raras excepciones, no han tenido el eco deseado en la Administración.

Las entidades ciudadanas han esperado pacientemente la ejecución de una serie de acciones mínimas, pero al ver que ni siquiera aquellas comprometidas por las tres administraciones concernidas se han puesto en marcha, y tras celebrar diversas asambleas vecinales, ayer sacaron por fin su protesta a la calle. Alrededor de un millar de personas mostraron su hastío por el caos que generan las competiciones en el Wanda Metropolitano, y solicitaron que se ponga fin a la invasión descontrolada de coches, a los ruidos que impiden el descanso del vecindario y a la suciedad que inunda las calles tras los partidos. Lo hicieron en una manifestación que, ocupando un carril de la avenida de Arcentales, partió a las 19:00 de la carretera de Vicálvaro y finalizó ante las puertas del estadio.

Las asociaciones vecinales calificaron de éxito una protesta que la semana que viene tendrá su continuación en el pleno de la Junta de Distrito de San-Blas Canillejas. Allí, portavoces ciudadanos trasladarán el malestar de los vecinos y exigirán que se pongan en marcha, cuanto antes, las medidas prometidas para absorber adecuadamente a los 68.000 espectadores que llenan el estadio en los grandes partidos.

Recordemos que hoy por hoy la única medida de calado que se ha llevado a cabo es la ampliación de un carril en la avenida de Arcentales. El acceso de entrada a San Blas desde la M-40 no está terminado y el resto de actuaciones ni siquiera han comenzado.