Desde luego, el plan no es perfecto, no nos satisface del todo, pero mejora sustancialmente el precedente, que ha sido tumbado en dos ocasiones por los tribunales. Al menos en su parte relativa a Arganzuela. Sin embargo, parece que se olvida de la otra parte: la zona de San Blas-Canillejas que acogerá la sede del Atlético de Madrid. ¿Qué medidas va a tomar el Consistorio para paliar la afluencia de miles de aficionados y sus vehículos los días de partido? Y, sobre todo, ¿dará tiempo a ponerlas en marcha antes de la mudanza del club?

Respecto al proyecto anterior, tal y como reclamaban las asociaciones vecinales de Arganzuela, la nueva operación no solo reduce la edificabilidad en torno a un 30-35% y rebaja el número de viviendas, sino que también elimina los dos rascacielos de 36 plantas y los ocho bloques de 20 alturas proyectados. Y, lo que es más importante, aumenta el porcentaje de suelo destinado a equipamientos públicos, lo que se traducirá en la ampliación delColegioTomás Bretónydel InstitutoGran Capitán, hoy completamente masificados, así como en la construcción de al menos una dotación social y cultural. Arganzuela es hoy uno de los distritos con más carencias en equipamientos educativos. No en vano,desde hace ocho añossus asociaciones vecinales y AMPAsreclamanlaaperturade un tercercentrode secundaria yelaumento de la oferta de plazas en infantil y primaria.

Riesgo de caos en San Blas

En el otro extremo de la ciudad, la FRAVM y las asociaciones vecinales de San Blas están profundamente preocupadas por la mudanza del club deportivo al Estadio de La Peineta, ya que a fecha de hoy no se han tomado las medidas necesarias para paliar las consecuencias negativas en el vecindario de sus competiciones deportivas. A tal fin, la Federación exige que aquellas estén listas en tiempo y forma cuando se haga efectivo el traslado, previsto para la temporada futbolística 2017-2018. ¿Cómo piensa el Ayuntamiento absorber, sin perjuicio para los vecinos y vecinas de San Blas, Vicálvaro, Coslada y San Fernando de Henares, el movimiento que generarán los 68.000 aficionados que puede acoger elestadioolímpico cada vez que se celebre un partido?

Un partido mueve, de media, entre 10.000 y 15.000 coches, entre 3.000 y 4.000 motos y unos 200 autobuses (datos del Ayuntamiento de 2010). Considerando un flujo parejo de espectadores y teniendo en cuenta que La Peineta cuenta con 4.800 plazas de aparcamiento y que los barrios aledaños de Las Rosas, Las Musas, San Blas y Canillejas suman, como mucho, 3.000 plazas, hoy faltarían entre 2.000 y 7.000 para absorber el tráfico previsto.

Con objeto de atenuar los problemas de movilidad que generará el estadio, las asociaciones vecinales de San Blas y la FRAVM proponen medidas como incrementar las conexiones del distrito con la M-40, rehabilitar y abrir la antigua estación de O’Donnell en el barrio de Ciudad Pegaso (ubicada junto al centro comercial Plenilunio) para que puedan realizar paradas los trenes de Cercanías, ampliar la Avenida de Arcentales así como la glorieta del mismo nombre, elaborar un plan de movilidad destinado a facilitar el acceso al estadio en transporte público y disuadir del uso del vehículo privado y, por último, buscar alguna forma de conexión de las líneas 2 y 5 de Metro con la línea 7, que realiza parada en Estadio Olímpico

Aunque estas sugerencias no son nuevas, a día de hoy no solo no se han puesto en marcha sino que ni siquiera se han proyectado. Y todos sabemos que será muy difícil ejecutarlas antes de que se produzca el traslado, dado que para ello se han de poner de acuerdo varias administraciones. El Ayuntamiento va a aprobar un plan sin haber llegado aún a acuerdos imprescindibles con organismos como la Comunidad de Madrid o el Ministerio de Fomento, responsables de la red de Metro, Cercanías o de la gestión de las autovías.

Todo esto puede generar un auténtico caos. Por ello, las asociaciones vecinales del distrito tienen previsto iniciar un proceso de movilización y presión para conseguir que las “medidas paliativas” de movilidad se realicen cuanto antes.

Por último, ante el traslado de la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid a la zona de La Peineta, las asociaciones vecinales de San Blas y la FRAVM exigen que una parte de esas instalaciones sean de uso deportivo público, dado el carácter público del espacio.