Con su gestión absolutamente temeraria de la pandemia de la Covid-19 y su actitud soberbia y poco dialogante, Isabel Díaz Ayuso ha conseguido unir en un frente común a toda la izquierda parlamentaria regional junto a las dos centrales sindicales más importantes, la organización más representativa del movimiento vecinal y otros colectivos como la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid, entidades que el pasado 21 de septiembre hicieron pública una Declaración sobre la situación de la Covid-19 en la Comunidad de Madrid . En ella, además de criticar el comportamiento “errático, temerario, insensible e incapaz de adoptar las decisiones adecuadas para afrontar la situación sanitaria provocada por la COVID-19” del Gobierno regional, rechazan de plano los confinamientos selectivos que hoy padecen 45 zonas de la comunidad autónoma “por inútiles y por su claro tinte segregador”.

Además, demandan a la Comunidad de Madrid la “adopción de un plan riguroso, basado en criterios científicos para toda la región, que incorpore las imprescindibles e inmediatas medidas sanitarias para controlar la pandemia: contratación de rastreadores hasta llegar a los 2.000 que recomiendan los expertos, refuerzo de los Centros de Salud para su plena operatividad, garantías habitacionales para el confinamiento de casos y contactos, y asignación de medios para garantizar el cumplimiento efectivo de las medidas generales de salud pública”.

La difusión de esta declaración se produjo horas antes del histórico (y por ahora poco productivo) encuentro que mantuvieron en la Puerta del Sol de Madrid el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, con el fin de coordinar una respuesta coordinada ante una epidemia que, en la capital, se haya absolutamente disparada. En su escrito, las organizaciones políticas, sindicales y vecinales anunciaron una movilización para ayer domingo, que finalmente cristalizó en pequeños actos simbólicos y en una rueda de prensa ante la sede de la Comunidad de Madrid.

A las 12:00, grupos de medio centenar de personas de las organizaciones promotoras se concentraron en la Puerta del Sol y en Cibeles, así como en cuatro lugares fronterizos con barrios confinados: la plaza de Quintana (Ciudad Lineal), el Puente de Vallecas de la M-30, la glorieta del Marqués de Vadillo (Carabanchel) y la plaza de Legazpi (Arganzuela). De esta manera, quisieron trasladar un mensaje de solidaridad y apoyo a las vecindades afectadas, que “se sienten señaladas, estigmatizadas, acusadas falsamente de irresponsabilidad en sus relaciones sociales y familiares”.

En Quintana, la acción simbólica coincidió con el fin de una marcha impulsada por la Coordinadora de Entidades Ciudadanas por la Defensa de la Sanidad Pública de Ciudad Lineal para pedir más rastreadores, médicos y más recursos para la Atención Primaria. Del mismo modo se celebraron sendas manifestaciones en el interior de Puente de Vallecas y de Carabanchel.

En la Puerta del Sol, el presidente de la FRAVM, Quique Villalobos, fue el encargado de leer ante los medios de comunicación la citada declaración unitaria, antes de dar paso a las y los portavoces de los partidos políticos y sindicatos que la suscriben. Estas y estos criticaron con dureza al Ejecutivo regional, llegando a solicitar la dimisión de la presidenta y la declaración del Estado de Alarma para conseguir “salvar vidas”, y poner la salud por delante de los intereses económicos.