Los vecinos de Latina y Carabanchel, los distritos más poblados de Madrid y que suman más de 500.000 habitantes, cuentan con un grave déficit equipacional y de suelo público. Es por ello que desde que la cárcel de Carabanchel dejó de funcionar en 1999, las asociaciones han reivindicado el uso social de los terrenos, oponiéndonos a la especulación del suelo público y a la construcción de las 1.300 viviendas previstas. Los vecinos necesitan equipamientos sociales, culturales, deportivos, y la inmediata construcción de un hospital.

Durante estos años en los que las movilizaciones han sido constantes ‘las administraciones -denuncian las entidades- no se dan por enteradas: el Ayuntamiento no modifica el Plan de Urbanismo; la Consejería de Sanidad no promueve la construcción del Hospital y el ministerio del Interior no quiere renunciar a los suculentos beneficios que se obtendría con la venta del suelo a promotores privados para la construcción de viviendas. Esta desidia administrativa ha provocado el abandono total del edificio y la proliferación de actividades inadecuadas, como las prácticas de tiro por parte de la Guardia Civil que ponen en peligro a los vecinos del barrio que acuden a las dependencias de la comisaría de Latina y la Brigada de Extranjería, como ya ocurrió el pasado 29 de agosto al hacer explosión una bomba lacrimógena’.

Por todo ello, las asociaciones vecinales abrieron las puertas de la antigua cárcel a los medios de comunicación el pasado domingo día 1 de octubre para realizar una visita, acompañados de más de 100 vecinos, al interior del edificio, para comprobar el lamentable estado en el que se encuentra.