La profundización de la crisis no solo se ha traducido en los barrios más vulnerables en un incremento sustancial de los índices de desempleo, pobreza, desahucios de vivienda o malnutrición infantil, sino también, como consecuencia indirecta, en la multiplicación de los conflictos familiares y comunitarios. Tanja Ulbrich, mediadora del Servicio de Dinamización Vecinal de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), sabe muy bien qué significa todo esto. Desde hace ocho años interviene, con la asociación vecinal del barrio, en una de las zonas más degradadas de la capital, los poblados A y B de Fuencarral.

En esta barriada de viviendas humildes, el desempleo de larga duración y el progresivo abandono institucional de los espacios públicos ha venido acompañado de un incremento de los conflictos vecinales, aumento que podría haber sido exponencial si no fuera por la labor de profesionales como Tanja. Gracias a su buen hacer, el servicio de mediación de la asociación vecinal se ha convertido en un referente en la zona, y las comunidades de vecinos recurren a él con objeto de desactivar tensiones que, de otro modo, acabarían en los juzgados. En 2015, Tanja realizó 97 intervenciones de mediación en diez casos originados por problemas de convivencia por ruidos, deshechos y ocupaciones ilegales de vivienda, de los cuales aproximadamente un 60% se resolvieron de manera satisfactoria.

La mediación comunitaria es uno de los ejes del Servicio de Dinamización Vecinal de la FRAVM, que con doce años de experiencia a sus espaldas hoy está presente en 20 barrios de 11 distritos de la capital. Trece dinamizadores, con su coordinadora, Carina Hernández, al frente, aplican a diario un modelo de intervención donde resultan esenciales el trabajo preventivo y “la sensibilización en valores en torno a la cultura del pacto”. En palabras de Hernández, “percibimos la mediación desde una perspectiva que va más allá de la comunicación y está dirigida a la superación del conflicto y al reequilibrio de poderes. Para ello es necesario entenderla más como proceso que como objeto, que incorpora una manera diferente de entender la conflictividad que puede surgir en cualquier proceso comunitario”.

El próximo jueves, 21 de enero, se celebra el Día Europeo de la Mediación y la FRAVM, junto a la Fundación Atención y Mediación (ATYME) y la Policía Municipal de Madrid quiere aprovechar la ocasión para sacar a la luz el trabajo siempre invisible y silencioso de sus profesionales. Para tal fin, las tres entidades han editado un cartel informativo y han organizado un debate sobre la mediación destinado a asociaciones ciudadanas que tendrá lugar esta tarde en la sede de la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (C/San Cosme y San Damián, 24). En el encuentro, responsables de la FRAVM y de ATYME repasarán su modelo de mediación, mientras que un representante de la Policía Municipal dará a conocer su programa de Agente Mediador.

Fundada hace 25 años, ATYME es una entidad pionera en el campo de la mediación. Aunque en sus primeros 20 años se dedicó en exclusividad a los conflictos de pareja, en el último lustro ha ampliado su abanico y hoy en día realiza intervenciones de ámbito familiar, comunitario, laboral, sanitario e hipotecario. Desde su creación, ha desempeñado una importantísima labor de difusión de una práctica que tiene como objetivo general “contribuir a la creación de una sociedad más justa y solidaria, promoviendo la inclusión de todas las personas como sujetos de pleno derecho”.