Cajeras de supermercado, dependientes y dependientas de alimentación y de otros sectores del comercio considerados esenciales se encuentran en la primera línea de exposición ante el coronavirus y, según fuentes sindicales, cada vez es mayor el número de contagiados y enfermos entre ellos y ellas.

Reducir el horario comercial tal y como ha propuesto CCOO al Gobierno regional permitiría que estos trabajadores y trabajadoras, a los que aplaudimos cada día a las 20:00 desde nuestros balcones, descansen un día y medio, lo que no solo rebajaría su actual estrés y presión laborales sino que serviría para reducir las posibilidades de trasmisión del virus. Cualquier medida en este sentido, cualquier actuación que permita llegar a aplanar la curva, es bienvenida en estos momentos.

Pero además, dada la situación de confinamiento en la que se encuentran la inmensa mayoría de familias madrileñas, estamos seguros de que estas no tendrían demasiada dificultad en organizarse para realizar sus compras entre semana, desde el lunes por la mañana hasta el sábado a mediodía. Salvo raras excepciones, la ciudadanía madrileña ha demostrado hasta el momento una entereza, responsabilidad, empatía y solidaridad excepcionales, por lo que no dudamos de que encajaría perfectamente el recorte horario, una medida que, insistimos, serviría para aligerar la enorme carga que en estos momentos soportan las plantillas de trabajadores del ámbito del comercio.

De aprobarse, la limitación horaria implicaría suspender, al menos temporalmente, la actual Ley 2/2012, de 12 de junio, de Dinamización de la Actividad Comercial en la Comunidad de Madrid, una norma que desde que fuera aprobada, hace ocho años, ha contado con el rechazo de sindicatos y asociaciones vecinales. Pero si entonces no existía una necesidad social real para que los comercios estuviesen abiertos el sábado por tarde, el domingo y los días festivos, ahora mucho menos.

Por todo lo anterior, la FRAVM, tal y como ha hecho ya CCOO, demanda al Gobierno regional el cierre de los establecimientos comerciales los sábados por la tarde y los domingos, y una adaptación del horario el resto de días de la semana para que sea posible cerrar en momentos destinados a la limpieza de los locales y a la reposición de productos.

Hagamos todo lo necesario para frenar la curva y cuidar a los trabajadores y trabajadoras que están más expuestos. ¡Este virus lo paramos unidos y unidas!

Imagen: CCOO