Tras la marcha que el pasado 26 de junio congregó a centenares de personas entre El Cruce de Villaverde y la planta de la polémica, la del jueves será la quinta manifestación de estas características en casi cuatro meses. Con el apoyo de la FRAVM, comenzará a las 20:00 ante el número 104 de la calle Eduardo Barreiros, a las puertas de la parcela en la que Pavasal levanta desde hace meses el polo logístico. Las asociaciones vecinales de Villaverde y Usera han invitado a los habitantes de sus barrios a acudir al acto con cazuelas y sartenes con el fin de hacer el mayor ruido posible.

Hasta el momento, la constructora valenciana ha podido desarrollar sus trabajos gracias a una sencilla declaración responsable, y la vecindad sospecha que en estos días pueda conseguir una licencia de obra adecuada para levantar las naves del complejo logístico. Si esto se produce, el Ayuntamiento incumpliría un acuerdo del pleno del pasado 27 de marzo que le obliga a aprobar, antes de emitir licencia alguna, un Plan Especial de Control Urbanístico Ambiental de Usos que “habilite a desarrollar las medidas necesarias para minimizar los impactos y afecciones medioambientales a los vecinos del entorno”. Todos los grupos políticos votaron entonces a favor de esta proposición, que fue planteada por el PSOE.

Precisamente el Grupo Socialista preguntará mañana, miércoles 17 de julio, por las actuaciones que piensa realizar el Consistorio en este asunto en la Comisión de Desarrollo Urbano, Obras y Equipamientos.

La vecindad de Villaverde y Usera no está en contra de la apertura de un nuevo espacio generador de empleo en la zona, pero sí de que se haga sin tener en cuenta las molestias que generará en sus habitantes. Los 152.172 metros cuadrados de la parcela sobre los que se levantará están rodeados de viviendas y de una malla urbana de calles estrechas. “No podemos permitir que el Ayuntamiento dé a la empresa una licencia de obra hasta que no resuelva el problema de la movilidad y de la contaminación atmosférica y acústica que va a generar la planta. Hay que sacar de nuestro barrios el tránsito de sus camiones y furgonetas”, sostiene Javier Cuenca, portavoz de la plataforma vecinal organizadora de la protesta del jueves y presidente de la AV La Incolora de Villaverde Alto.

Aunque parezca mentira y a pesar de su nombre, PALM-40, el proyecto no prevé la construcción de una conexión directa con la autovía M-40, una medida que defienden las asociaciones vecinales. Sin este enlace, estos colectivos temen que se produzca la invasión diaria de los vehículos del parque logístico en la avenida Eduardo Barreiros, que ya sufre atascos diarios, y en otras calles de Villaverde y Usera, con el consiguiente incremento de los niveles de polución y ruido en toda la zona.