Con el lema “¡Sanidad pública, sin recortes ni caridad!”, la MESDAP, en la que participa la FRAVM desde sus orígenes, logró congregar en el Paseo del Prado a varias decenas de personas, manteniendo una protesta que ni siquiera tomará vacaciones el próximo mes de agosto. Como viene siendo habitual, en el acto pudimos ver a miembros de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C y de movimientos ajenos a la sanidad, como los Trabajadores de Coca-Cola en Lucha o de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Así, Lidia, que tras ser desahuciada junto a su marido y sus cuatro hijos lleva más de 20 días acampada ante la Junta Municipal de Carabanchel para exigir una vivienda, relató ante los presentes su caso, consiguiendo la solidaridad inmediata de todos los presentes.

Durante la concentración se escucharon duras críticas contra el Gobierno regional, responsable directo del deterioro de nuestra sanidad pública, pero también contra el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid por su plan de privatizar algunos servicios del organismo autónomo Madrid Salud.

La manifestación finalizó con la lectura del siguiente escrito, que fue leído por Marisa Torres, de la Asociación Vecinal del Municipio de Majadahonda y de la Comisión de Sanidad de la FRAVM:

Manifiesto de la 58ª Marea Blanca

En esta nueva Marea Blanca, la número 58, venimos para constatar cómo el incremento del trasvase de recursos de lo público a lo privado y los recortes continúan depauperando la sanidad pública universal y para desmentir las bondades de una a aparente acción filantrópica que en realidad supone una nueva y agresiva incursión del capital privado en el núcleo mismo de la gestión de nuestro modelo sanitario.

PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

Hoy venimos a dar cuenta del agravamiento del estado de nuestra Sanidad en la Comunidad de Madrid. Comenzamos con uno de los temas que más preocupan, las listas de espera. Las listas de espera para ver al especialista se disparan un 60% en la sanidad madrileña. A mayo de 2017 la comunidad de Madrid tiene 391.668 pacientes esperando a una consulta externa; y una lista de espera quirúrgica de 78.251 personas según datos del propio SERMAS

RECURSOS PRESUPUESTARIOS: SE INCREMENTAN LOS DE LAS PRIVADAS Y MENGUAN LOS DE LAS PÚBLICAS

Mientras que la Fundación Jiménez Díaz ha visto incrementado su presupuesto en 50 millones de euros, al hospital La Paz le recortaron 22,7 millones y al Clínico 13,2 millones respectivamente. Por primera vez la participación de la sanidad en el PIB ha bajado del 6%, y se pretende reducirlo al 5,57% en el 2020.

POR EL TECHO DE GASTO SE CAEN LOS GASTADOS TECHOS DE LOS HOSPITALES

El estado de las instalaciones condicionan la calidad en el cuidado de la salud. Mientras que el Plan de Infraestructuras anunciado por la Consejería de Sanidad no llegó a tiempo si lo hicieron las consecuencias de los recortes en mantenimiento. En las últimas semanas , médicos y personal sanitario han denunciado la presencia de cucarachas en los quirófanos, equipos de diagnóstico no operativos, la caída de techos en el 12 de Octubre y, con la llegada de las lluvias, los telediarios abrían con las inundaciones en la práctica totalidad de los hospitales públicos de la región.

LO QUE PARA LA SANIDAD PÚBLICA ES UN VENDAVAL PARA LA PRIVADA ES UN FUERTE VIENTO DE COLA QUE ACELERA SU CRECIMIENTO

Un ejemplo de lo dicho son los resultados del gigante de la sanidad privada , IDC Salud (ahora Fresenius ), que ingresó 2.608 millones de dinero público en cuatro años los fondos proceden de la gestión de cuatro hospitales públicos en Madrid, de conciertos para aligerar las listas de espera y otros programas asistenciales el dinero público, supone el 55,6% de la facturación total del grupo en los ejercicios de 2012 a 2015, según los últimos datos disponibles presentados en el registro mercantil.

El recrudecimiento del avance privatizador también lo hemos sufrido por la estrategia de vaciamiento del hospital de Móstoles, donde la marea blanca estuvo presente para abrazarlo y defenderlo de quienes quieren abrasarlo.

BIENVENIDOS A LOS ESTADOS UNIDOS DE MADRID

Cuando parecía que los embates privatizadores del neoliberalismo en la sanidad se manejaban en sus ámbitos de saqueo ( privatizaciones, derivaciones, etc.) nos llegó la noticia, envuelta en un halo de filantropía, de la aparentemente cuantiosa donación del hombre más rico del mundo: Amancio Ortega.

Decimos aparentemente cuantiosa, porque si la ponemos en relación a la facturación diaria cercana a los mil millones de euros que registran sus empresas, estamos más ante una maniobra de deducción impositiva del importe de las donaciones, marketing con causa y búsqueda de un nuevo posicionamiento ante el público que ya va conociendo las condiciones de explotación de sus trabajadores.

Pero lo realmente grave es la recepción que han hecho las autoridades del anuncio, comenzando por la presidenta de la Comunidad de Madrid porque ese modelo filantrópico, importado de los Estados Unidos, da en la línea de flotación de nuestro sistema nacional de sanidad al permitir que actores privados determinen la política sanitaria que debe garantizar la universalidad de las prestaciones y la gestión de los recursos para ello.

La mejor contribución del señor Ortega sería el pago riguroso de los impuestos que le corresponden ,la mejora de las condiciones laborales de sus trabajadores y el abandono de prácticas de ingeniería financiera que oculten datos relevantes y necesarios para la responsabilidad social corporativa de trasparencia.

Por su parte, la mejor contribución de la señora Cifuentes sería exigir a su Consejero de Sanidad una gestión eficaz, libre de opacidades y efectiva que evite, por ejemplo, que se hayan destinado 28 millones de euros de sobrecoste por unas camas fantasmas en el hospital puerta de hierro y se le exija al director gerente del centro la devolución de este importe.

Lejos de desalentarnos, seguimos en la lucha por una Sanidad Publica Universal de Calidad.

Aquí estaremos también en agosto, vigilantes especialmente en esta época del año, ante un fenómeno que lejos de desaparecer se incrementa: el cierre de camas. En nuestra sanidad pública, ni recortes ni caridad.