El 22 de abril se celebra, como cada año desde hace cuarenta, el Día Mundial de la Tierra. A pesar de los denodados esfuerzos de las organizaciones ecologistas y ciudadanas por concienciar a los Gobiernos de la necesidad de promover políticas que salvaguarden el medio ambiente natural, las administraciones públicas siguen privilegiando modelos de desarrollo urbano insostenibles, sistemas de movilidad que favorecen el uso del vehículo privado y políticas energéticas basadas en recursos no renovables. El fracaso, en fechas recientes, de la Cumbre de Copenhague no es sino un ejemplo más de la falta de voluntad política de traducir las declaraciones institucionales y los discursos teóricos en políticas concretas.

Por todo ello y, porque la degradación del planeta es hoy más evidente y amenazante que nunca, es necesario que las organizaciones ecologistas y ciudadanas sigan exigiendo la necesidad de construir otro modelo de desarrollo. Un modelo basado en el ahorro, la eficiencia energética y las energías renovables; en un sistema de movilidad sostenible que fomente el transporte público y frene la construcción de infraestructuras depredadoras del entorno ambiental; en la limitación de todas las formas de contaminación (atmosférica, acústica, electromagnética…) y en un consumo responsable que fomente el reciclaje.

En este sentido, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), organización convocante de la manifestación que el sábado 24 de abril recorrerá las calles del centro de la capital con ocasión de la celebración del Día de la Tierra, plantea a las administraciones central, regional y locales algunas medidas para mejorar la calidad de vida y la sostenibilidad ambiental en nuestra región. Son, entre otras:

– Modificar la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid para, entre otros objetivos, limitar la clasificación de nuevos suelos urbanizables considerando la existencia de terrenos vacantes y la evolución previsible del crecimiento demográfico y las necesidades sociales.

– Frenar la construcción de infraestructuras que provocan graves impactos medioambientales, tales como el cierre norte de la M-50, el desdoblamiento de la M-501, la construcción del aeropuerto de El Álamo, la ampliación de la M-40 o las centrales térmicas proyectadas en el sur de la región.

– Garantizar la protección y conservación de espacios naturales de enorme valor ecológico de nuestra región, como las riberas de los ríos Jarama y Henares, la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa, el parque regional del Sureste, el Parque de Guadarrama, la Cuenca Alta del Manzanares…

– Promover la redacción de un Plan Integral de Transporte Público para la Comunidad de Madrid que cuente con la participación de las organizaciones vecinales, ecologistas…

– Cesar la actividad nocturna del aeropuerto de Barajas (de 23h. a 7h.) siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas cuyas instalaciones aeroportuarias están en el núcleo urbano.

– Promover la aprobación de un plan especial de reducción del impacto acústico sobre las viviendas próximas a las infraestructuras del transporte (autovías, vías férreas…).

– Modificar, de acuerdo a las recomendaciones del Parlamento Europeo, la legislación española vigente sobre el control de la contaminación electromagnética para garantizar la salud de las personas.