La jornada organizada por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) el pasado sábado 6 de octubre cumplió sus objetivos: crear un espacio y un momento de encuentro y debate en torno a algunas de las numerosas cuestiones que centran la labor del movimiento en colaboración con otras organizaciones, colectivos y movimientos sociales.

La gente fue llegando poco a poco a la plaza de El Matadero, en el que Todo por la Praxis había instalado una enorme pancarta con el histórico lema “El barrio es nuestro”. La batucada Limbodum, que acudió puntual a su cita, se trasladó con sus instrumentos a Madrid Río y atrajo con su música a decenas de paseantes “al matadero”. Con un poco de retraso, dieron comienzo en la Nave 16 las cinco mesas de debate más madrugadoras.

En torno a la defensa de la sanidad pública, se reunieron miembros de las asociaciones vecinales y de la Plataforma Yo si Sanidad Universal. Juntos hicieron un análisis de las consecuencias de los recortes en la calidad de la atención sanitaria, en especial en lo que se refiere a las personas excluidas de los servicios de salud públicos en virtud del real decreto ley 16/2012 de 20 abril aquellas que, precisamente, pertenecen a algunos de los colectivos más vulnerables: personas sin ingresos, migrantes, adultos y jóvenes desempleados, solicitantes de asilo…

Los presentes acordaron trazar varias líneas de trabajo: recuperar la participación comunitaria de usuarios y profesionales en torno a los centros de salud y animar a los partidos de la oposición a que presenten un recurso de inconstitucionalidad por el contenido del RD 16/2012 promoviendo, para ello, la unidad de las plataformas, mareas, organizaciones y colectivos que en la actualidad trabajan en defensa de una sanidad pública cien por cien universal y gratuita.

Aunque fue un tema que se abordó casi de forma transversal en casi todas las mesas, hubo una específicamente centrada en analizar las consecuencias de los recortes sociales en nuestros barrios. Tras desgranar el impacto de la crisis económica en ámbitos tales como el empleo y la formación, el acceso a la vivienda, la creciente dificultad de acceder a recursos como la Renta Mínima de Inserción, los recortes educativos… los presentes concluyeron que es en los barrios donde se concreta el proceso de empobrecimiento general y es, por tanto, uno de los espacios privilegiados de intervención. El diagnóstico de la situación agotó prácticamente todo el tiempo disponible, de manera que acordaron dar continuidad a este espacio.

En torno a otra mesa se dieron cita decenas de personas preocupadas por impulsar la soberanía alimentaria y el consumo responsable a través de productores (Ecosecha y la Asociación de Productores Ecológicos de Guadalajara, El Hueco Lógico) grupos autogestionados de consumo aprovecharon el encuentro para impulsar una incipiente coordinación y apostar por la extensión de grupos de consumo responsable en el seno de las asociaciones vecinales.

Una de las mesas que más público cosechó fue precisamente la de huertos urbanos comunitarios.Con cierto retraso, debido a problemas técnicos, comenzó con el estreno del documental De Madrid al suelo: la emergencia de la agricultura urbana, editado por CEMAV-UNED. Hortelanas y hortelanos compartieron experiencias, recorridos, y algunos problemas, como las dificultades del acceso al agua en un entorno urbano y las dificultades para regularizar la situación de las parcelas, problemas que se resolverían en gran medida si los ayuntamientos contemplaran un plan integral de cesión temporal de parcelas para permitir el uso hortícola de espacios degradados.

En torno a la mesa de presupuestos participativos se dieron cita varias asociaciones vecinales, las asambleas del 15M de Arganzuela y Latina y el grupo de politica a corto plazo del 15M-Sol. Tras un par de horas de debate, quedaron en volver a verse a finales de octubre en la reunión de la comisión de Participación Ciudadana de la FRAVM para, entre todas y todos, elaborar un nuevo modelo de participación ciudadana, tomando así el testigo de una de las tareas pendientes del Plan Estratégico de la federación vecinal. Algunos de los puntos que, a propuesta de los presentes, abordarán son los presupuestos participativos, la celebración de plenos alternativos convocados por la ciudadanía o la gestión-cogestión- autogestión de centros públicos, entre otros muchos.

Con cierto retraso sobre el horario previsto y, tras otra breve actuación de la batucada Limbodum, se abrieron otras cuatro mesas de encuentro y debate. Miembros de Montamarta, de San Blas; El Campo de la Cebada (Centro); de El Eko de Carabanchel y del centro social okupado Casablanca, recientemente desalojado, contaron sus experiencias y describieron sus propios modelos de autogestión. Sus discursos brotaron desde una distancia de recorridos y planteamientos que, sin embargo, reconocían en la diferencia un elemento complementario. El común denominador: la necesidad de dar un uso social a espacios abandonados, una necesidad creciente en un contexto de crisis y saqueo de bienes públicos.

La lucha contra la privatización del Canal de Isabel II, una de las joyas de la corona del patrimonio de las madrileñas y madrileños, centró otro espacio de debate que se convirtió en punto de información de la última campaña que, de forma conjunta, han lanzado la Plataforma contra la Privatización del Canal de Isabel II y el grupo de trabajo de agua pública del 15M: lanzar un llamamiento a reclamar los recibos del agua para denunciar el opaco, abusivo e injustificado incremento de las facturas, que ronda una media del 20% con respecto al año pasado.

Miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), de las asambleas del 15M y de las asociaciones vecinales compartieron un duro diagnóstico del difícil acceso a una vivienda digna en la actual coyuntura y del creciente número de desahucios que se están ejecutando en la actualidad como consecuencia del impago de las hipotecas, un drama que afecta a 103 familias madrileñas cada día.

Mayores y jóvenes quisieron romper la barrera generacional que habitualmente les separa en los espacios de intervención social para analizar si podrían impulsar espacios de convergencia en la defensa de los derechos sociales. Los menos jóvenes, organizados en la comisión de Mayores de la FRAVM, dieron a conocer la Iniciativa Legislativa Popular en la que participan para pedir la reversión de la congelación de las pensiones aprobada por el Gobierno en 2011 y que implicó una pérdida de la capacidad adquisitiva del 2,9%. Los jóvenes, por su parte, acordaron recuperar la comisión que en su momento crearon en la federación vecinal para, entre otras cuestiones, facilitar la coordinación con sus mayores.

Pasadas las tres de la tarde, un aguerrido grupo de vecinas y vecinos de la Asamblea Popular de Arganzuela llegaron cargados de viandas para compartir con los asistentes y festejar que el encuentro se celebrara en su distrito. A nadie le faltó un plato, ya que a la pitanza ofrecida se sumó la que habían llevado no pocos asistentes y la que aportaba un puesto de bocatas instalado en la plaza.

A eso de las cinco, cerca de un centenar de personas se dispuso en círculo ocupando el centro de la Nave 16. El objeto del debate era, en esta ocasión, el presente y el futuro de los movimientos ciudadanos. Una tras otra se fueron sucediendo las intervenciones que, entre otras cuestiones, abordaron la relación y la necesaria coordinación entre el movimiento vecinal y el 15 M, ya establecida en campañas como el referéndum sobre la gestión del Canal de Isabel II, entre otras, y el preocupante empobrecimiento de la ciudadanía, una realidad que se hace visible con particular dureza en los barrios. Cómo hacer frente, entre todos, a esta precarización de las condiciones generales de vida de nuestras vecinas y vecinos, quedó en suspenso a la espera de mayor concreción en los espacios de encuentro de los barrios.

Tras los sesudos debates llegaron varias actuaciones musicales que llenaron de diferentes melodías la Nave 16 y la plaza. Ya muy entrada la noche y, poco a poco, las vecinas y vecinos fueron abandonando El Matadero. El encuentro, sin embargo, no concluyó: continuará en las asambleas de barrio y en las numerosas movilizaciones en las que nos seguiremos encontrando para defender la justicia social y los cimientos de un estado del bienestar que se levantaron con el esfuerzo y el sacrificio, con la lucha de miles de vecina y vecinos.