El 20 de diciembre de 2006, el Ayuntamiento de Madrid sometió a información pública el estudio de impacto ambiental de un polémico proyecto: la construcción de dos hornos crematorios en el Tanatorio Sur, ubicado en Carabanchel, a propuesta de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios que señala que la capital, donde funcionan seis hornos crematorios, necesita dos nuevas instalaciones para responder a la demanda existente.

Hecho público el proyecto del Ayuntamiento, la AV Carabanchel Alto no tardó en iniciar una recogida de firmas que canalizara el rechazo vecinal a la construcción de los dos hornos y en hacer las oportunas alegaciones al proyecto que contempla la instalación de las salidas de humos en el interior del cementerio de Carabanchel, “en una ubicación –señalan los portavoces de la entidad- próxima a viviendas, centros de trabajo y zonas escolares”.

En sus alegaciones, la asociación expone algunos de los argumentos por los que los vecinos se oponen a la construcción de los hornos, entre otros “la emisión a la atmósfera de gases altamente contaminantes durante el proceso de combustión de cadáveres y el incumplimiento de la distancia mínima de separación de zonas habitadas, que el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas fija en los 2.000 metros”.

La entidad señala además que el Ayuntamiento de Madrid no ha presentado la Declaración de Impacto Medioambiental en los nueve meses de plazo que establece el artículo 34.2 de la ley 2/2002 de 19 de junio de Evaluación Ambiental de la Comunidad de Madrid. La misma norma establece que por la inobservancia de ese plazo se entenderá que la Declaración de Impacto Ambiental es negativa.

”La Unión Europea –añaden- ha advertido en numerosas ocasiones de la peligrosidad de este tipo de instalaciones y aconseja evitar su colocación en la proximidad de zonas pobladas. Los hornos crematorios de cadáveres generan emisiones tóxicas, como dioxinas y metales pesados, en especial mercurio, sustancia altamente cancerígena. Además, la mayoría de estas sustancias no pueden ser eliminadas mediante filtros y “este proyecto coloca las chimeneas a sólo 250 metros de centros de trabajo y a 500 metros de viviendas y escuelas”.

Además de las alegaciones presentadas, la asociación ha recabado 5.000 firmas de otros tantos vecinos y vecinas que han querido así poner de manifiesto su oposición al proyecto que registrarán mañana, día 5 de marzo a las 11h. en el Ayuntamiento de Madrid.

Otro proyecto de similares características fue paralizado hace unos meses en el distrito de Fuencarral por su proximidad a las viviendas del PAU de Montecarmelo.

El mismo resultado espera obtener la AV Carabanchel Alto, que subraya que no se opone “a la creación de este tipo de instalaciones, pero exige que se hagan de acuerdo a la legislación y sin someter a la población a un riesgo innecesario. Es absurdo perjudicar la salud de los vivos por no tratar correctamente los restos mortales de los fallecidos”.