En 1957 la Obra Sindical del Hogar levantaba la Colonia Experimental de Villaverde Alto, 28 bloques de 480 viviendas de apenas 45 metros cuadrados. A diferencia de otros barrios, como San Fermín, en los que los edificios fueron derribados o reformados para garantizar a sus inquilinos unas condiciones de habitabilidad vida dignas, en Villaverde siguen tal cual. Tal cual, pero castigados por el paso del tiempo y por la inhibición de las administraciones públicas en la gestión de su mantenimiento.

Tras la desaparición de la Obra Sindical franquista, el Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) se hizo cargo de la gestión de las casas, que mantuvo el régimen de alquiler con opción a compra que consensuaron los inquilinos de acuerdo al denominado derecho diferido a la propiedad. En 1994, el IVIMA sacó a la venta unas viviendas que la mayoría de los inquilinos compró. El contrato de compraventa les hacía propietarios también de las zonas comunes y, responsables, por tanto, de su mantenimiento. Tres décadas después, las viviendas presentaban un estado lamentable, por lo que un grupo de vecinos decidió demandar al IVIMA por venderles una casa casi en ruinas. Perdieron en primera instancia, pero ocho de ellos recurrieron al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que les dió la razón y condenó al Ejecutivo autonómico a realizar las obras de reparación ‘de las deficiencias existentes en las viviendas de los demandantes así como las deficiencias existentes en el edificio en que se ubican dichas viviendas y en la urbanización que se encuentran’.

Casi diez años después del fallo, emitido el 27 de junio de 2005, el Gobierno regional solo ha arreglado uno de los siete bloques que debía haber rehabilitado, situado en el número 5 de calle Gualaviar. Hasta el momento y, a pesar de las sucesivas demandas vecinales, el Ejecutivo ha hecho oídos sordos y sigue sin ejecutar la sentencia porque, dice, “no hay dinero’.

La fotografía del barrio es una clara muestra del abandono al que las administraciones han sometido a la colonia: calles llenas de suciedad, calzadas salpicadas de baches, alcantarillas taponadas…. y edificios estriados de grietas y humedades.

Además, el IVIMA, propietario todavía de 48 viviendas, debe dinero a varias comunidades de vecinos.

La AV La Incolora, que ha canalizado las denuncias vecinales y ha acudido a numerosas reuniones con los responsables del Gobierno regional denuncia el constante incumplimiento de los compromisos adquiridos y las soluciones parciales que les ofrecen. En la última reunión, celebrada antes del verano, los técnicos aseguraron que visitarían las viviendas que denunciaron en su día y que tienen una sentencia favorable a la remodelación para identificar lo más deteriorado y hacer una reforma parcial, una solución parcial que no aceptan. 

Por todo ello, salieron a la calle el pasado miércoles 15 de octubre en una manifestación que finalizó en la sede de la Junta Municipal de Villaverde. Al día siguiente, el 16 de octubre, acudieron al pleno de distrito y, tras recabar el apoyo de todas las agrupaciones políticas, la asociación vecinal y las familias afectadas lograron que el concejal del distrito, Joaquín Martínez Navarro, se comprometiera a instar al consejero de Vivienda del Gobierno regional, Pablo Cavero, a buscar una solución satisfactoria para los afectados.