La Asociación Vecinal la Solidaridad de Cuatro Caminos-Tetuán vuelve a salir de su barrio este domingo para visitar una de las zonas menos conocidas de la capital pero con una fuerte tradición de lucha ciudadana, Comillas. A las 12:00, miembros de la asociación vecinal y del grupo de mujeres de este barrio de Carabanchel, y de la asociación Camino Alto de San Isidro, recibirán a los compañeros y compañeras de Tetuán en el Parque de Comillas. Entre ellos estará el historiador Antonio Ortiz Mateos, autor de un exhaustivo estudio sobre el callejero de nombres franquistas que aún pervive en la capital. Con él, recordarán que fue precisamente en ese parque donde el presidente de la II República, Manuel Azaña, dio su último mitin, un acontecimiento que la asociación vecinal quiere recordar con la instalación de una placa. Después, la Dictadura lo transformaría en un inmenso campo de concentración, para dar paso a un poblado de chabolas. De ese poblado surge el barrio que hoy conocemos, fruto de una intensa lucha ciudadana por el derecho a la vivienda que encabezó la asociación vecinal.

Los asistentes al encuentro recorrerán los espacios clave de Comillas, con el “objetivo de ver las muchas carencias y problemas que tiene el barrio actualmente, pensar hacia dónde vamos en el futuro y qué cosas se pueden hacer” indica Elena Sigüenza, integrante de la asociación vecinal y del Grupo de Mujeres de Comillas. En este marco, visitarán unos terrenos que pertenecían a las antiguas Hermandades del Trabajo y acaban de ser vendidos a una empresa para construir un polideportivo privado, gracias una autorización otorgada por el consistorio de Ana Botella en las últimas semanas de su mandato. La entidad ciudadana llevaba más de 20 años reclamando el uso público de la parcela.

Tal y como subraya Sigüenza, otro objetivo de la visita es favorecer “la recuperación de la memoria histórica”. Además de la placa en memoria del mitin de Azaña, desde hace tiempo “la asociación vecinal reclama la eliminación de los nombres franquistas de calles y de equipamientos públicos del barrio”. “El mismo local de la asociación está rodeado por siete calles que recuerdan a falangistas, como Eduardo Rivas, Enrique Moyano o Miguel Soriano. Proponemos que en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, sea reemplazados por nombres de mujeres”, indica la dirigente vecinal, muy molesta por el rechazo del equipo de Gobierno municipal a aprobar, el pasado miércoles en pleno, una moción sobre un plan para modificar el actual callejero en aplicación de la citada norma.