Esta mañana, la central térmica de Orcasitas, que abastece de calor a 2.276 hogares, tenía apagadas sus turbinas. Cuando llega el buen tiempo, su moderno sistema de control, completamente informatizado y automatizado, activa los motores sólo cuando la temperatura exterior es suficientemente baja y la calefacción es realmente necesaria para calentar las viviendas.

Hace tres décadas, el vecindario puso en marcha una instalación que funcionaba con gasóleo, pero desde hace trece años su único combustible es el gas natural. En aquel momento, la mancomunidad de vecinos que, de manera voluntaria, la gestiona desde sus comienzos, inició la modernización de sus instalaciones, asumiendo unos gastos de 540.000 euros. Pero ahora, la red de distribución que conduce el agua caliente desde la central a los pisos está tan deteriorada, que amenaza con colapsar por completo el sistema. Como consecuencia de esta degradación, “en el último año hemos sufrido 17 averías, pero afortunadamente hemos logrado que los vecinos no permanezcan más de dos días sin calefacción”, aseguró esta mañana Juan Cordero, de la junta directiva de la Mancomunidad de la central. “Frente a los 17 cortes de este año, el año pasado sólo hubo cinco averías, pero si la red no se repara tememos que esto pueda ir a peor”, continuó, antes de añadir: “pedimos que la Administración participe en su reparación, no sólo porque los terrenos de la central son de su propiedad [del IVIMA] sino porque resulta muy oneroso para unas gentes que tienen unas rentas muy bajas y muchos sólo disponen de un pensión de 400 euros”. Se calcula que la reparación de las tuberías exteriores costaría unos tres millones de euros, un gasto inasumible para las modestas familias orcasiteñas. Por eso, desde hace dos meses, las vecinas y vecinos, a través de asambleas, manifestaciones y reuniones con responsables políticos, exigen a la Comunidad de Madrid que se haga cargo de las obras, pero hasta ahora sólo han obtenido de ésta palabras dilatorias.

Juan Cordero mostró a los medios de comunicación y a un centenar de vecinos y vecinas del barrio las entrañas de la central, que ha sido calificada como modelo “ecológico, justo y barato” no sólo por grupos ecologistas sino por las propias instituciones europeas. Según Ecologistas en Acción, que junto a la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) apoya sin fisuras la reivindicación ciudadana, la central térmica, por la que los orcasiteños pagan 25 euros al mes, supone el ahorro para el cielo de Madrid de una media de 1.215,5 Tm de emisiones de CO2 al año. “La diferencia de lo que contaminamos nosotros respecto a la suma de las calefacciones individuales es de uno a tres”, asegura Miguel Ángel González, de la citada mancomunidad.

Recientemente se han instalado en el exterior de la central paneles solares fotovoltaicos que alcanzan una potencia de 20 Kw, suficientes para satisfacer el 25% de la factura eléctrica de la central y reducir de forma indirecta la emisión de CO2. Todo ello, sin subvenciones y gracias a los bolsillos de las familias del barrio.

Para una buena parte de los vecinos que, con carteles y pancartas alusivas a su lucha, acudieron a la cita esta mañana, era la primera vez que entraban en la central, a pesar de que la mantienen desde hace treinta años. Sus rostros reflejaban sorpresa y admiración, y sus palabras, el orgullo de barrio del que siempre ha hecho gala Orcasitas. “Si piensan que vamos a renunciar se equivocan. Ya hemos ganado batallas mucho más duras y esta también la vamos a ganar”, sentenciaron.

Esta tarde, discutirán en una nueva asamblea que, como las anteriores, se prevé multitudinaria, los siguientes pasos a dar en su movilización y el próximo domingo participarán masivamente en la manifestación contra el cambio climático que se celebrará en el marco del Día de la Tierra. La marcha saldrá a las 12 h de la Plaza de Jacinto Benavente y finalizará en la plaza del Museo Reina Sofía.