El BBVA, promotor principal del proyecto Distrito Castellana Norte (DCN),tiene prisa. En las últimas semanas ha desplegado gran parte de su maquinaria de “persuasión” para amenazar con retirarse de la operación si el Ayuntamiento de Madrid no la aprueba antes del 31 de diciembre de este año. Tiene prisa y ha dejado claro que no está dispuesto a rebajar la edificabilidad de una propuesta que incluye la construcción de 17.699 nuevas viviendas y 25 torres de oficinas. De otra manera, la operación no sería rentable, así que los vecindarios se quedarían sin sus deseados parques, equipamientos y dotaciones. Lógico. La operación es promovida por un banco, no por la Administración o por una entidad sin ánimo de lucro.

Sin embargo, el BBVA la ha envuelto en un fabuloso papel de regalo y lleva meses “vendiéndola” como el proyecto que vendrá a solucionar todos los problemas de los barrios del norte de Madrid. Para ello, no ha dudado en “invertir” millones en “información promocionada” en los medios de comunicación de masas, en tendenciosas encuestas sociológicas y en todo tipo de materiales y acciones promocionales. Según su relato, la mayor parte de la población del norte de la ciudad y sus asociaciones están a favor de la operación.

Deliberadamente, la entidad financiera obvia que la inmensa mayoría de las asociaciones vecinales de los barrios afectados se ha manifestado en contra de su proyecto ya que no se ajusta a “las necesidades” de sus vecinos y vecinas. 17 entidades de Fuencarral-El Pardo, Chamartín, Tetuán y Hortaleza, con el apoyo de la FRAVM, se han unido en una plataforma para defender los intereses de la ciudadanía frente a los de bancos y constructoras. El movimiento ciudadano no tiene prisa. Por ello, ha pedido al Ayuntamiento de la capital que las cosas se hagan con calma, paso a paso, poniendo en el centro los problemas de los barrios del norte y sus soluciones.

El próximo sábado, las 17 asociaciones citadas iniciarán una ronda de asambleas ciudadanas para mostrar la cara menos amable del proyecto Distrito Castellana Norte y debatir con los vecinos su conveniencia. Este primer acto tendrá lugar a las 11:30 en la sede de la Asociación Vecinal Familiar Ur, sita en la Avenida Cardenal Herrera Oria 80-A. Además, acaban de editar un cartel y un díptico que recoge su postura ante la operación.

Esas son sus herramientas. Paupérrimas si se tiene en cuenta que en frente tienen la poderosa maquinaria de propaganda del gigante financiero. Pero, ¿por qué las asociaciones vecinales rechazan el actual proyecto DCN? La razón principal se halla en lo absurdo, para la ciudad, de su propuesta inmobiliaria. Con los millones de metros cuadrados de casas y oficinas vacías que atesora hoy la capital, ¿quién puede creer que necesitamos más de 17.000 nuevas viviendas y un área financiera con rascacielos, como prevé la operación?

Las prioridades de las vecindades son otras, sin duda. Según la plataforma vecinal, en el caso de la zona norte se identifican con la “eliminación de espacios degradados, la rehabilitación de viviendas, la creación de nuevas dotaciones y equipamientos”. En concreto, las entidades hacen referencia a la “necesidad de regeneración de barrios consolidados” como Valverde, Begoña o San Cristóbal y a la “necesidad de disponer de servicios suficientes (colegios, ambulatorios, parques, zonas deportivas) en los nuevos barrios: Las Tablas, Montecarmelo, Sanchinarro”.

La zona también requiere, con urgencia, un “plan de movilidad serio y riguroso que permita acabar con los interminables atascos del nudo Norte, además de propiciar la movilidad entre los distintos barrios”. ¿Quién puede creer que el soterramiento de las vías de tren y la ampliación de los nudos Norte y Manoteras solucionará este problema, cuando la operación prevé el movimiento diario de 40.000 nuevos residentes y trabajadores? Este incremento demográfico solo puede traducirse en más congestión y, por ende, más contaminación atmosférica.

DCN tampoco cuenta que las nuevas construcciones crearán una “barrera” entre estas y los barrios ya consolidados como Begoña, contribuyendo a su aislamiento, y que es más que probable que el sobrecoste de las infraestructuras prometidas, como ha ocurrido en el pasado, “lo pagaremos entre todos”. Además, “los puestos de trabajo publicitados son meras especulaciones que tienen una sola finalidad: orientar la opinión de la gente”.

Pero el movimiento vecinal tiene otras razones para oponerse a la Operación Chamartín. Para que las conozcas, te invitamos a participar en el acto informativo de este sábado. “Porque otro modelo de ciudad que no esté basado en la especulación es posible”, remacha la plataforma de entidades que lo organiza y que está compuesta por:

– Asociaciones Vecinales de Fuencarral El Pardo: AV La Flor del Barrio del Pilar, AV de Valverde, AV La Unión de Fuencarral, AV Familiar Ur del Poblado de Fuencarral, AV Virgen de Begoña, AV de Montecarmelo, AV de Mingorrubio, AV de El Pardo, Asamblea Barrio del Pilar 15M.

– AAVV de Chamartín: AV Valle-Inclán de Prosperidad, AV La Rosa de los Cármenes, AV Familiar San Cristóbal

– AAVV Tetuán: AV Cuatro Caminos-Tetuán, AV Ventilla-Almenara, AC Almenara

– AAVV de Hortaleza: AV Sanchinarro.