Además, en ella participan las organizaciones ATTAC Madrid, Audita Sanidad (Auditoría Ciudadana de la Deuda en Sanidad), la Asamblea de Afectados por la Venta de Viviendas del IVIMA (AVVI), el CADTM (Comité por la Abolición de las Deudas Ilegítimas), Ecologistas en Acción, el Observatorio CODE, las Plataformas de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Alcobendas-Sanse, Fuenlabrada y Madrid, el Grupo 15M Vivienda Usera, 15M Vivienda Latina y el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.

Los fondos buitre tienen una amplia experiencia de especulación con deuda soberana o pública en países como Argentina, Grecia o Camerún. Aunque gracias al paraguas del Banco Central Europeo el Estado español no se ha visto afectado hasta el momento, nada garantiza que estos fondos no especulen en el futuro con la cuantiosa deuda pública española.

No se puede decir lo mismo de otros sectores como la vivienda, la sanidad o los servicios de atención a la dependencia, en los que los fondos buitre han entrado de forma masiva en el Estado español atraídos por la devaluación de activos físicos y financieros que tuvo lugar a raíz de la crisis económica a partir de 2009.

En el sector de la vivienda las consecuencias sociales del desembarco de estas multinacionales financieras son ya palpables. Los fondos buitre compran masivamente viviendas públicas y privadas, incluyendo viviendas protegidas, para después incrementar los alquileres forzando la salida de muchos arrendatarios a través de desahucio, lo que les permite aumentar la rentabilidad de su inversión, logrando beneficios millonarios con alquileres aún más altos o la venta de las viviendas. Además, ejercen un efecto pernicioso sobre el mercado de alquiler contribuyendo al alza generalizada del precio de los alquileres.

También en el sector sanitario, tanto en sanidad privada como en sanidad pública de gestión privada o mixta, y en los servicios de atención a ancianos y personas dependientes, se registra una presencia creciente de fondos de inversión. Su estrategia es comprar y “sanear” las empresas que adquieren (disminuyendo salarios y otros gastos) para posteriormente venderlas al mejor postor. Estos recortes, destinados a aumentar la rentabilidad de las empresas con vistas a su reventa, repercuten directamente en la calidad de la asistencia que reciben los pacientes y suponen la precarización de las condiciones laborales y la reducción de plantillas.

Estos ejemplos muestran el carácter altamente especulativo de las inversiones de estos fondos: su objetivo no es dirigir una empresa de servicios sino ganar millones en operaciones de compraventa sin importar que el objeto de especulación sean derechos básicos como la vivienda o la sanidad ni los impactos sociales que se generen.

Por todo ello todo, la Plataforma Contra los Fondos Buitre revindica:

1. Que en el ámbito de los servicios básicos, de carácter público o privado, como la vivienda, la sanidad o los cuidados a la tercera edad, se adopten medidas que eviten la entrada de fondos especulativos en esos sectores y promuevan una gestión orientada a la satisfacción de las necesidades de la ciudadanía.

2. Una ley contra los fondos buitre en el territorio del Estado español, inspirada en la ley belga, que impida además operar a estos fondos que se enriquecen destrozando los derechos básicos de la población.

3. El desarrollo de una normativa similar de alcance internacional, empezando por la Unión Europea, ya que los fondos buitre suelen recurrir a tribunales de países “amigos” para eludir las leyes estatales.

4. La priorización del interés general frente al pago de las deudas ilegítimas.

5. La desaparición de los paraísos fiscales.

Tras la rueda de prensa de esta mañana, la Plataforma Contra los Fondos Buitre se presentó por la tarde en el Teatro del Barrio (calle Zurita, 20 Madrid). El el acto intervinieron, además de los portavoces de la plataforma, el periodista de El Salto Yago Álvarez y la activista social y cofundadora de ATTAC Lourdes Lucía. También se presenó el vídeo El festín de los rapaces, realizado por CADTM.

Imagen de portada: Ecologistas en Acción