La contundencia de las imágenes que recoge “Fronteras invisibles” quedó eclipsada esta mañana por la presencia de uno de sus autores, Eduardo León, que el pasado martes fue puesto en libertad tras pasar dos días en comisaría. Acusado de “resistencia a la autoridad” y “amenazas”, fue detenido el domingo al tratar de documentar un operativo de la Policía Municipal contra la venta ambulante irregular en la Casa de Campo. Habituado a cubrir intervenciones de las fuerzas del orden contra migrantes, intentaba hacer su trabajo, fotografiando una carga policial contra un numeroso grupo de ecuatorianos. El periodista no sabe aún dónde se encuentra el equipo fotográfico que le requisaron cuando le detuvieron y aún está a la espera de que le devuelvan la cámara confiscada en un arresto anterior. “No existe un protocolo de actuación policial con los periodistas y eso genera abusos de poder”, indicó León en el Centro Cultural de Lucero, espacio que acoge la exposición de los fotógrafos de Diagonal. “Las tres personas ecuatorianas que fueron arrestadas conmigo también sufrieron malos tratos. Eran una mujer y dos hombres. La mujer tenía moratones en la cara y me contó que le pegaron en la patrulla de la policía. ¿Quién se entera de esos abusos?”, sentenció el joven fotógrafo, que junto a Olmo Calvo y David Fernández firma las 35 instantáneas de las que se compone la muestra.

La exposición, además de recorrer situaciones cotidianas de la vida de los inmigrantes en Madrid, como trabajos, actos religiosos, momentos de ocio o espacios de encuentro, muestra otros aspectos que, aunque invisibles para la mayoría, suceden a diario en nuestras calles y plazas: controles policiales de identidad arbitrarios, redadas, acoso a personas por sus rasgos físicos,…Algo que, según un portavoz de la Asociación de Vecinos de Lucero, organizadora de la muestra, “está ocurriendo también en el barrio, de forma creciente”.

Tras Lucero, a partir de octubre la muestra podrá disfrutarse en otras zonas de la capital como Vallecas, Valdebernardo, Carabanchel o Tetuán.