Estas organizaciones, con las que colabora estrechamente la Comisión de Educación de la FRAVM, advierten que la Conferencia Episcopal, junto a diversas organizaciones de ámbito católico y otras instituciones eclesiásticas, han lanzado una campaña de apoyo a la religión en la escuela, tomado posiciones de fuerza de cara al debate parlamentario y social que se abrirá para la elaboración de una nueva ley educativa.

Las organizaciones que defienden un modelo de escuela pública, laica y, por lo tanto, de todos, es decir, una escuela en donde se respete la libertad de pensamiento, exigen al Gobierno la retirada de la asignatura de religión católica del currículo escolar y que tome medidas provisionales para que en el próximo curso escolar todos los niños y niñas sean tratados con el mismo respeto, asistan o no a religión. El espacio público, y mucho más la escuela, no debe dar cabida al adoctrinamiento religioso. Por ello, la única solución es que la religión no forme parte del currículo obligatorio.

Estas organizaciones instan al Gobierno a que derogue los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, ya que son un obstáculo para avanzar en el laicismo escolar y en los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en nuestro país. La Conferencia Episcopal sigue parapetándose en estos Acuerdos para defender el confesionalidad en la escuela pública.

No obstante, estas organizaciones laicistas juzgan de manera favorable el decreto de suspensión de la aplicación de la LOCE promulgado por el Gobierno, ya que esta ley significaba una regresión para nuestro sistema educativo, al profundizar en la segregación social y fomentar el adoctrinamiento religioso de niños y niñas en la escuela.