La retirada, en 2015, de la tasa de la basura anunciada ayer por la alcaldesa Ana Botella constituye un aval a una sentida reivindicación vecinal que en el año 2009, año de su aprobación, fue objeto de numerosas movilizaciones convocadas por el movimiento vecinal y organizaciones de consumidores por considerarla meramente recaudatoria, por no ser progresiva ni responder a criterios de sostenibilidad ecológica.

La aprobación de la tasa provocó una activa oposición de la ciudadanía, que registró más de 62.000 reclamaciones solo en el año 2010.

La supresión del Servicio de Estacionamiento Regulado en los cascos históricos de Carabanchel, Hortaleza y Fuencarral constituye, en este caso, una victoria de los colectivos antiparquímetros que, desde su instalación en el año 2006, han luchado contra la implantación del SER en estos y otros barrios de la periferia por considerarla una medida meramente recaudatoria.

Los colectivos, que hace apenas unos días registraron más de 1.000 alegaciones contra la nueva ordenanza de movilidad de la capital pedían la retirada de los parquímetros en los casos históricos de los tres distritos, pero también en los barrios de El Pilar y La Paz, de Fuencarral y de Valceadederas y Almenara (Tetuán), ámbitos en los que continuarán luchando por su definitiva desaparición.

La rectificación del Ayuntamiento de Madrid da la razón a los colectivos que no han dejado de denunciar los nulos beneficios de una medida que solo ha reportado pérdidas a los pequeños comercios de los ámbitos afectados y cuantiosas multas a quienes han peleado por una retirada que ahora avala el equipo de Gobierno municipal.

La apertura del ciclo electoral que comienza con las elecciones europeas el próximo mes de mayo y que se prolonga hasta el año que viene con los comicios autonómicos y municipales empieza a hacer efectivas algunas de las reivindicaciones que, en los últimos años, ha puesto en escena el movimiento vecinal. Un movimiento que en la actualidad sigue trabajando para mejorar las condiciones de vida de los barrios de la capital, durante castigados como consecuencia de los recortes que las administraciones han aplicado con la coartada de la crisis y que en Madrid se manifiesta, entre otras, en la congelación de inversiones destinadas a construir dotaciones, públicas, algunas comprometidas desde hace años, el cobro de la teleasistencia, el deficitario mantenimiento de parques y jardines y del mobiliario urbano, de los servicios de limpieza viaria…