La FRAVM reclama el uso dotacional de la antigua cárcel y la paralización del proyecto de nuevos pisos desde antes incluso del cierre del centro penitenciario. La oposición al uso residencial de los terrenos, que hunde sus raíces en la sobresaturación de viviendas de la zona, se ha materializado en estos años de lucha ciudadana en forma de multitudinarias manifestaciones y decenas de asambleas vecinales, entre otras formas de protesta.