La Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa, que reúne a varias entidades sociales y vecinales unidas por su interés en defender la conservación, defensa y protección de este pulmón verde madrileño y el patrimonio cultural, arqueológico e histórico que alberga, ha solicitado al Gobierno regional que declare Bien de Interés Cultural los “viajes de agua de Madrid”.

Este sistema singular fue durante más de diez siglos el único medio para abastecer de agua a la población de la capital del Estado. Consiste en una original técnica de captación de agua de distintos manantiales y pozos, que encauzaban el agua mediante galerías de piedra y ladrillo hasta llevarla a los lugares de consumo, ya fueran fuentes públicas, privadas o abrevaderos. En una ciudad de terreno arenoso y con numerosos canales freáticos que discurren por el subsuelo, los viajes de agua bastaban para surtir de agua a una población que no paraba de crecer.

La técnica de los “viajes de agua” se diferencia de las técnicas romanas de provisión de agua en que no se realiza un canal para desviar un río, sino que se capturan las aguas subterráneas en aquellas zonas en las que la característica del subsuelo lo permite. Es una técnica traída a España por los árabes y desarrollada en algunas poblaciones del sur de la península.

En la actualidad, los viajes de agua tienen una calificación que les permite una protección como Bien de Interés Cultural en aquellas partes que están incluidas dentro del recinto histórico de la Dehesa de la Villa, dentro de la cerca de Felipe IV. En palabras de los portavoces de la Coordinadora, sin embargo, “ésta es una protección más bien teórica, puesto que sólo entra en función cuando hay una obra que afecta a algún tramo conocido, habiendo todavía muchos tramos interiores desconocidos o, cuanto menos, de recorrido incierto”.

Los tramos de los viajes de agua externos al recinto histórico, por su parte, tienen la protección de los bienes incluidos en el Inventario de Bienes Culturales de Madrid, de acuerdo a la Disposición Adicional Segunda de la Ley 10/1998 de Patrimonio Histórico.

Quedan insuficientemente protegidos, por tanto, puntos relevantes de los viajes, como el Caño Gordo, en Juan XXIII y las galerías adyacentes, capirotes y galerías de la Dehesa de la Villa, así como otros capirotes y galerías del Parque de los Pinos en La Ventilla; el pozo y la galería del viaje del alto Abroñigal, situado a la altura del número 48 de la calle Ortega y Gasset; el pozo y la galería del viaje de la fuente Castellana, a la altura del número 1 de la calle Almagro, por mencionar sólo algunos.

Para la Coordinadora, “cada viaje de agua tendría que ser considerado como una unidad en su totalidad, al menos los cinco principales (Alcubilla, bajo Abroñigal, Amaniel, Castellana y alto Abroñigal) debiendo, por tanto, entrar en la calificación de Bien de Interés Cultural desde las galerías de captación hasta las de transporte y las de distribución de cada uno de ellos, incluyendo igualmente las fuentes como puntos de finalización del viaje”.

Por ello, ha dirigido una carta a la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid pidiendo la calificación de Bien de Interés Cultural a la totalidad de los principales viajes de agua (Alcubilla, bajo Abroñigal, Amaniel, alto Abroñigal y fuente Castellana), para lo cual sería necesario delimitar el ámbito y los elementos fundamentales de cada uno de ellos; y catalogar de forma individualizada cada uno de ellos con aprobación de las instrucciones necesarias para garantizar su protección y, en su caso, recuperación.

La Coordinadora pide, asimismo, que se cree una “Oficina de los Viajes de Agua” para proteger y darles visibilidad con el objetivo, a largo plazo, de conquistar, para los viajes, la catalogación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Más información de los viajes del agua: Amigos del Foro Cultural de MadridHistoria de Madrid.