En su nota, que reproducimos a continuación, en primer lugar anima “a todo el vecindario a ser solidario y acogedor con estas personas”, pues “nadie abandona su hogar por gusto y menos hacia un futuro incierto”, al mismo tiempo que saluda que el Gobierno municipal actúe de una vez por todas “sobre un problema de la ciudad”.

Sin embargo, lamenta tanto la falta de información como el modelo elegido para atender esa “necesidad urgente”. La entidad critica que ningún responsable municipal se haya puesto en contacto con ella “para anunciar y explicar la decisión”, pese a que en los últimos días se ha reunido dos veces con la concejala del distrito. Pero sobre todo, que el Ayuntamiento haya optado por concentrar en un único lugar el nuevo recurso. “Pensamos que equipamientos más pequeños humanizarían las ya de por sí difíciles condiciones en las que van a vivir estas personas y por ello reclamamos que se reduzca la escala de esta instalación, reproduciéndola en otras zonas de la ciudad”.

Por otro lado, muestra su preocupación por el futuro de los prefabricados, ya que sin un control y desinstalación adecuados podrían transformarse en un nuevo foco de infraviviendas; así como por las condiciones de vida de las personas que allí se alojarán. “Exigimos que las necesidades de las personas que ocupen estos módulos se cubran sobrada y dignamente, sin interferir ni mermar los servicios sociales, educativos, socioculturales, sanitarios, etc. del distrito y de nuestro barrio”, sostiene el colectivo vecinal.

A continuación reproducimos el contenido íntegro de la nota emitida por la AV PAU del Ensanche del Vallecas.

Comunicado sobre las viviendas prefabricadas para demandantes de asilo
Nadie debería dormir en la calle contra su voluntad, menos aún en una gélida noche de invierno, aún menos si se es menor, dependiente y/o se está enfermo. Para eso existe el Estado, la Administración, las normas y recursos que nos hemos dado, fruto de la solidaridad y el sentido común de eso mismo, del común, de lo que es de todas y todos para proteger a todas y todos.

Por ello saludamos con un enorme WELCOME REFUGEES, BIENVENIDOS REFUGIADOS Y REFUGIADAS a las personas que próximamente vendrán a Villa de Vallecas, a la vez que animamos a todo el vecindario a ser solidario y acogedor con estas personas, porque si han llegado hasta aquí está claro que allí de donde vengan su situación debía ser realmente difícil, pues nadie abandona su hogar por gusto y menos hacia un futuro incierto.
También saludamos que, por fin, el Gobierno municipal haya actuado sobre un problema de la ciudad, porque lo padecen personas que están en la ciudad. Igualmente esperamos que todas las administraciones competentes hagan lo propio, empezando por la estatal que, a la luz de las informaciones, no parece actuar todo lo diligentemente que cabría esperar de la parte del Estado con más medios y recursos.

Dicho lo cual, no podemos dejar de señalar varios aspectos que nos preocupan de esta decisión, que valoramos a continuación con las pocas informaciones que hemos conseguido directamente de fuentes municipales:

Y ésta es, precisamente, la primera de las cosas que nos preocupan, que ningún responsable municipal se ha puesto en contacto con esta asociación para anunciar y explicar la decisión, pese a que en los últimos días nos hemos reunido dos veces con la concejala del distrito. Parece que no le dan importancia ni valor a la comunicación con el tejido social, ese que más y mejor puede ayudar en situaciones inciertas como esta. Hemos tenido que ser nosotros y nosotras, tras leer la noticia en un digital, quienes nos hemos puesto en contacto con el Ayuntamiento para conseguir cuatro datos básicos. Nos parece una torpeza de manual.

Entrando directamente en el asunto, las viviendas se instalarán en la zona conocida como Ecobarrio, en la confluencia de la carretera de Villaverde a Vallecas y la avenida del Mayorazgo, donde estuvo en su día La Rosilla, junto al Ecobulevar de nuestro barrio, en la UE1. Tendrán capacidad para 294 personas, demandantes de asilo, en su mayoría procedentes de Colombia y Venezuela, que se prevé que tengan una estancia entre 15 y 30 días hasta que el Gobierno central las ubique en las dependencias que tiene para estas situaciones, que no serán empadronadas en el distrito y, por tanto, no serán los servicios sociales del distrito los que lleven sus casos. El Ayuntamiento justifica la ubicación diciendo que se valoraron otras parcelas en otros lugares pero que esta era la más adecuada técnicamente para poder disponer de ella lo antes posible.

Nos preocupa el modelo elegido para atender esta necesidad urgente, esto es, generar una instalación de alta capacidad, concentrando el recurso en un único lugar. Nos cuesta entender y creer que no haya otras parcelas en el resto del municipio con las que repartir esta instalación. Pensamos que equipamientos más pequeños humanizarían las ya de por sí difíciles condiciones en las que van a vivir estas personas y por ello reclamamos que se reduzca la escala de esta instalación, reproduciéndola en otras zonas de la ciudad.

Nos preocupa el futuro de este equipamiento. Recordemos que justo en donde se van a instalar los módulos prefabricados estuvo la famosa Rosilla, que también empezó como un emplazamiento temporal, para cubrir las necesidades de personas sin vivienda. Lo mismo ocurrió con el recién desmantelado poblado de El Gallinero, también en Villa de Vallecas. En ambos casos, la desidia y el abandono institucional hicieron que aquellas viviendas acabasen siendo un foco de miseria, muchas veces de delincuencia y en el caso de La Rosilla un supermercado de la droga. Por ello exigimos que la instalación esté estrictamente controlada durante su vigencia para que sea utilizada exclusivamente por las personas que allí destinen los Servicios Sociales municipales. Igualmente exigimos que este equipamiento tenga una duración determinada, tras lo cual sea desinstalado y la zona controlada para que no sea susceptible de convertirse en un poblado de infraviviendas.

Nos preocupan las condiciones de vida de las personas a las que se dé acceso a estas viviendas y nos cuesta creer que no detraerán recursos sociales propios del distrito. En cursos pasados nos hemos encontrado que en los colegios del distrito se habrían líneas educativas de repente, masificando centros y condicionando seriamente su funcionamiento. La explicación aportada por la Comunidad de Madrid era que habían venido varios cientos de migrantes y que en algún sitio había que escolarizar a los menores. Exigimos que las necesidades de las personas que ocupen estos módulos se cubran sobrada y dignamente, sin interferir ni mermar los servicios sociales, educativos, socioculturales, sanitarios, etc. del distrito y de nuestro barrio.

Por último, instamos a los responsables municipales, regionales y estatales a que se sienten de una vez a diseñar cuanto antes protocolos y planes de actuación diligentes, equilibrados, responsables y justos ante crisis humanitarias como las que estamos viviendo con el fenómeno de las migraciones. No es decente actuar siempre tarde, con pocos recursos, utilizando siempre las mismas zonas de la ciudad, que parecen diseñadas exclusivamente para dar servicio al resto de la ciudad. Nadie se merece esto, empezando por las personas demandantes de asilo y terminando por nuestro distrito, que parece destinado a ser la fábrica de solidaridad de Madrid.
AV PAU del Ensanche de Vallecas

Imagen: Ayuntamiento de Madrid