En 2012, la Obra Social de Caja Madrid clausuró las bibliotecas que tenía en los distritos de Barajas, Vicálvaro, Puente de Vallecas, Tetuán, Carabanchel, Usera, Aluche, Villaverde, Ciudad Lineal y Hortaleza y optó por ceder otras a entidades y administraciones.

Es el caso del centro ubicado en la calle de Ponferrada 14 del Barrio del Pilar, que contaba con 222 puestos de lectura y cuyas puertas cerraron al público después de que el espacio fuera cediddo a la Fundación Carmen Pardo Valcarce, presidida por Carmen Cafranga, una de las consejeras de Caja Madrid que hizo uso de las tristemente famosas tarjetas black.

La Coordinadora por lo Público de Fuencarral El Pardo, que ha iniciado una recogida de firmas online para pedir la apertura de la biblioteca al barrio señala que “se da la circunstancia de que Carmen Cafranga no sólo formaba parte de Consejo de Administración de la Caja que aprobó ese plan de cesión de espacios, sino que también era miembro del Consejo de Administración de GECESA, sociedad propiedad 100% de Caja Madrid, que gestionaba los centros de la Obra Social y participó activamente en el diseño del plan para su desmantelamiento y adjudicación”.

La antigua biblioteca, cuyos libros están en paradero desconocido, es en la actualidad una oficina de empleo para discapacitados, un servicio que, en palabras de la coordinadora, ‘podría instalarse en cualquier otro de los múltiples inmuebles que posee esa fundación’ para que así el barrio recuperara  una biblioteca que ‘realizaba un servicio fundamental’.

En el distrito de Fuencarral, con más de 230.000 habitantes, solo hay dos centros de estas características: la biblioteca municipal José Saramago y la biblioteca de la Comunidad de Madrid Rafael Alberti que, en total, suman una superficie de 3.792 m2, una oferta que se sitúa muy por debajo de los estándares fijados por la Federación Española de Municipios, que establecen un mínimo de 3.510 m2 por cada 50.000 habitantes.