La Feria comenzó el sábado 1 de octubre. Ya desde la tarde, el movimiento vecinal participó en una mesa redonda sobre asociacionismo y participación ciudadana moderado por Manuel Osuna, presidente de la A.V. La Corrala y vicepresidente de la FRAVM. Francisco Caño, presidente de a Federación, fue uno de los participantes, defendiendo las propuestas y aportaciones del movimiento ciudadano a la construcción de la ciudad durante más de treinta años. Caño apuntó que, si bien el movimiento vecinal se ha visto obligado “a recurrir a la protesta, las manifestaciones en la calle y las denuncias en los medios de comunicación, llegando en no pocas ocasiones a los juzgados por la ausencia efectiva de otros canales”, aboga por el establecimiento de cauces regulares de información, diálogo e interlocución como medio para intervenir y resolver los problemas de la ciudad. En este sentido, definió los tres pilares fundamentales del modelo de participación que defiende el movimiento ciudadano: la descentralización de recursos, la participación y la dotación de recursos para la participación señalando algunas reivindicaciones concretas, como el reconocimiento del carácter de utilidad pública de la FRAVM, su participación en todos los organismos y empresas públicas de servicios, la puesta en práctica de consultas públicas cuando así lo requiera al menos el 10% de la población censada de un barrio o ciudad o la puesta en marcha de presupuestos participativos.

Pepe Cabanillas, responsable de Sanidad de la FRAVM, tomó el relevo en la mesa redonda sobre el papel del asociacionismo en la promoción de la salud. En su intervención, puso de manifiesto que “frente a concepciones más reduccionistas, para las asociaciones de vecinos la salud es un concepto amplio que hace referencia al bienestar, no sólo físico y mental, sino también social”. Cabanillas subrayó la necesidad de defender un sistema de salud público y de calidad que otorgue todo el protagonismo a la población y ofrezca a la ciudadanía cauces de participación que le permita convertirse en agentes de su propio desarrollo en vez de beneficiarios pasivos de la ayuda al desarrollo.