Recordemos que la Administración se ha gastado en los últimos cuatro años 51 millones de euros en publicidad de Metro, a menudo en campañas triunfalistas que, como la actual, se dirigen únicamente a los propios usuarios del suburbano. ¿Qué sentido tiene realizar la campaña dentro de sus instalaciones? ¿Tiene lógica tratar de captar nuevos viajeros entre quiénes ya usan a diario este medio de transporte? Preguntas como éstas se hacen las asociaciones vecinales.

 Pero, más allá del coste económico de la nueva campaña del Gobierno regional, los colectivos ciudadanos critican su contenido. La afirmación « No encontrarás otro Metro en el mundo que te ofrezca tanto por tan poco » aparece ilustrada en los carteles oficiales con una tendenciosa comparativa del precio del billete sencillo de los suburbanos de siete ciudades con alto poder adquisitivo. Por supuesto, Madrid ofrece el abono más económico. Pero, tal y como resaltan las asociaciones en su contracampaña, que consiste esencialmente en la edición del cartel que se adjunta, si relacionamos la tarifa del abono sencillo con el salario mínimo de los países de la comparativa, la tarifa madrileña es la segunda más cara, y la cuarta si introducimos el valor del PIB nominal. En sintonía con otros colectivos como ecomovilidad.net, las asociaciones vecinales consideran que hubiera sido más lógico comparar Madrid con ciudades con niveles de vida similares como Lisboa (1,05€) Roma (1€) o Barcelona (1,45€), pero obviamente, eso nos situaría en lugares más alejados de la cabeza del ranking.

Otro dato relevante que se omite en la campaña es que en buena parte de las ciudades europeas el billete sencillo permite realizar transbordos a otros medios de transporte públicos (bus, tren o tranvía) sin coste adicional alguno, algo más que deseable también para Madrid.

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