De esta forma, la entidad vecinal trata de canalizar la frustración y el hartazgo que vive el barrio desde hace tiempo y que la pasada semana se tornó en protestas espontáneas tras la difusión de un video casero en el que tres jóvenes robaban la cartera a un anciano a plena luz del día. Fue la gota que colmó el vaso de una vecindad que se siente ninguneada por la Administración.

Con el lema, “un barrio para vivir”, la marcha partirá a las 19:00 de la populosa Plaza de los Pinazo para transcurrir por las calles Burjassot y Godella, la Plaza Paloma de la Paz y la calle Rocafort, antes de finalizar en la Avenida de Andalucía.

El barrio presenta unos índices tan preocupantes que si no se produce pronto una intervención pública de calado, no tardará en convertirse en un conflictivo gueto urbano. Con una media de edad de 39 años y una densidad de población de 138,38 hab./Ha., el pasado mes de septiembre presentó una tasa absoluta de paro registrado del 17,6%, mientras la del distrito de Villaverde, una de las más altas de la ciudad, afectaba al 13,4% de la población en edad de trabajar y la del conjunto de la ciudad era del 9,5%. Hay que subrayar que estas cifras solo hacen referencia a las personas inscritas en las oficinas de empleo. A estas habría que añadir todas aquellas que, por diferentes motivos, han abandonado este recurso estatal, que en el caso de San Cristóbal siempre es un número importante. De hecho, diversas fuentes sitúan el porcentaje de desempleo del barrio en torno al 30% de la población, alcanzando el paro juvenil al 60%. El 39,2% de su población de más de 25 años carece de estudios primarios y solo el 5,5% posee un título universitario. Con 15.000 habitantes, San Cristóbal sigue teniendo unos índices alarmantes de abandono escolar y desahucios de viviendas.

Pero a pesar de este panorama, los habitantes de San Cristóbal aman su barrio y no están dispuestos a permitir que continúe deteriorándose, dejándolo a merced de personas que no lo respetan y perjudican su convivencia. No lo hicieron a finales de los noventa, época en la que impulsaron el llamado Movimiento por la Dignidad del Sur, con el que lograron diversos planes de inversión; y no lo van a hacer ahora. Por ello, mañana exigirán en la calle “un barrio limpio de ocupaciones mafiosas, de drogas, de robos y de delincuencia; donde nuestros mayores y jóvenes se sientan seguros, con policía de a pie”, indica María del Prado de la Mata, presidenta de la asociación vecinal promotora de la manifestación.

Más allá de la seguridad ciudadana y la convivencia, la entidad reclamará otras mejoras: “queremos un barrio con actuaciones específicas para la creación de empleo, un plan de vivienda para jóvenes con la construcción de viviendas en los solares que están vacíos, planes de actuación en el instituto y los colegios públicos, la cesión del “cine” para iniciativas vecinales y en general la revitalización de la vida del barrio; sin olvidarnos de actuaciones en cultura” y en limpieza y mantenimiento de calles, plazas y zonas verdes.

Para acometer estas actuaciones, de la Mata insiste en que deben coordinarse de manera rápida y efectiva el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad Autónoma y el Gobierno central. “No pueden olvidar que existimos y no es de recibo que solo se acuerden de nosotros y nosotras para recaudar impuestos”, se queja la dirigente vecinal. “Somos un barrio obrero pero con derechos; no vamos a dejar que caiga en el olvido de las administraciones públicas”, concluye.