En noviembre de 2009, las asociaciones que forman parte de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) registraron en el Ayuntamiento de Madrid 20.000 firmas y 1.000 reclamaciones contra la tasa de la basura aprobada por el equipo de Gobierno municipal.

Las asociaciones protestaban así porque, a su juicio, la tasa impuesta no era ecológica, progresiva, justa ni oportuna: las tasas son necesarias para el mantenimiento de los servicios públicos, en este caso la recogida de los residuos, pero el establecimiento del valor catastral de las viviendas como referencia para fijar la cuantía de la tasa no informa de la capacidad económica de las familias (no es, por tanto, justa) ni del uso que hace del servicio de recogida (no es ecológica por cuanto no grava la basura generada).

El propio Ayuntamiento reconocía que la tasa serviría para hacer frente a la crisis de ingresos que sufren las arcas municipales. La nueva carga fue acompañada de recortes en el servicio, como la supresión de los servicios de recogida de la hoja y de la campaña de Navidad y la no amortización de las bajas y las jubilaciones de los empleados. Es decir, de un manifiesto empeoramiento del servicio que se ha dejado notar en las calles de nuestra ciudad.

Francisco Caño, responsable de Medio Ambiente de la federación vecinal apunta que las declaraciones de la alcaldesa pueden ser un “globo sonda” previo a la previsible renegociación de los pliegos de condiciones del servicio de recogida de basuras de cara al próximo año. “Este año vencen los pliegos de las empresas concesionarias y aún no hemos visto los nuevos. Habida cuenta –añade- que el Ayuntamiento ya ha anunciado un recorte de los presupuestos municipales de 394 millones de euros para el año 2013, es más que previsible que apliquen nuevos recortes al servicio, mayores aún que los sugeridos por la alcaldesa”.

“No puede ser –remacha Caño-, que los representantes políticos que no han sabido administrar de forma responsable los recursos públicos pretendan cargar sobre nuestras espaldas las consecuencias de su mala gestión pidiéndonos siempre más menos. Acabamos de encajar la brutal subida del transporte público. ¡Ya está bien! Solo falta que la alcaldesa pida ahora voluntarios para recoger la basura y limpiar las calles”. En cuanto a la posible reducción de la tasa de la basura, Caño responde que “queremos un servicio digno y que pongan fin de una vez por todas al baile de improvisaciones y malabares presupuestarios con que nos sorprenden un día si y otro también”.

Por todo ello y, como ya solicitara en 2009, la FRAVM pide la inmediata apertura de una mesa de diálogo y concertación de la que formen parte el Consistorio, representantes vecinales, sindicales y de los comerciantes para consensuar entre todos cuál es la mejor manera de invertir los recursos públicos de manera que no empeore más aún la calidad del servicio.