El Centro Social Seco es una iniciativa que tiene 18 años de antigüedad, nació cuando un grupo de jóvenes después de no poder participar de la gestión de la Casa de la Juventud, que llevaban años reclamando en su distrito, decidieronokupar su antiguo colegio para constituir un espacio sociocultural en su interior.

En estos 18 años ha vivido dos etapas muy diferenciadas: una primera durante la cual se desarrollan un amplio número de actividades políticas y socioculturales (charlas, talleres, fiestas y conciertos, junto a una distribuidora de revistas, ropa, música, libros…), en la que conviven los jóvenes vinculados a los movimientos sociales alternativos y grupos de jóvenes del barrio que acuden al centro social como un espacio de encuentro.

Una experiencia en la que la que la juventud era protagonista de sus propias iniciativas, autogestionándolas al margen y en una relación conflictiva con las políticas de juventud. Todo este proceso tuvo significativos aportes positivos para los grupos juveniles que han generado la posibilidad de disponer de locales e infraestructuras para realizar actividades y dar salida a sus inquietudes, demostrando como con escasos recursos era posible generar atractivas ofertas socioculturales.

Este primer periodo se definiría por un marcado carácter juvenil, evidenciado en el imaginario movilizado, las formas de expresión o de consumo culturales, la estética… lo que terminaba transmitiendo una cierta sensación de autosuficiencia y de autorreferencialidad. Una limitación o bloqueo que será el punto de partida de la segunda etapa, que va de 1998 a la actualidad.

Diversos motivos y variables llevan a una profunda redefinición del sentido y de las actividades que dan sentido al centro social, asumiendo una vocación de compromiso con un trabajo a escala de barrio que sea sostenido en el tiempo a través de la AV Los Pinos de Retiro Sur, que los ‘mayores’ de Adelfas constituyeron en el año 1980.Asumiendo que lo local no es una cuestión de tamaño sino que nos remite al sentido del lugar, al papel del territorio y las escalas en las que este es manejable y comprensible, a las posibilidades de apropiación y control por parte de la gente. La apuesta por implicarse en las realidades locales ha conllevado la necesidad de hacer del centro social un espacio más inclusivo y habitable para otros grupos sociales. Una fórmula que ha implicado incorporar las preocupaciones, necesidades y demandas del entorno y de otros grupos sociales a las propias.Llevando al centros social a dinamizar las distintas redes locales, tanto las de asociaciones como las informales, redescubriendo intereses y problemas comunes (desde la rehabilitación de un colegio a la droga, participando de la recuperación de las fiestas de barrio o mostrando la oposición a las redadas contra sin papeles).

Durante este periodo la actividad que ha vertebrado la vida del centro social y de algunas e sus iniciativas ha sido la elaboración participativa de un Plan Urbanístico Alternativo y la lucha que lo ha acompañado durante años. Un plan que pretendía para hacer frente al Plan Urbanístico promovido originalmente por el Ayuntamiento que derribaba una zona de casas bajas del barrio, contemplando la expulsión y dispersión de sus habitantes, además del derribo también del edificio que albergaba el centros social.

Una forma de trabajar desde una perspectiva comunitaria que ha posibilitado hacer del centro social un espacio de encuentro entre distintas generaciones y culturas, capaz de abordar múltiples conflictos y de poner en relación a diferentes colectivos y grupos sociales.

La entrega del premio tendrá lugar el próximo 26 de noviembre en el Museo de América.