Junto al recurso contencioso-administrativo contra la decisión del Ayuntamiento de Madrid de no prorrogar el contrato de cesión del local, la asociación ‘Espacio Vecinal Arganzuela, EVA2’ ha solicitado al juzgado una medida cautelar de paralización del desalojo mientras dura el Estado de Alarma con el fin de que pueda seguir en funcionamiento su ropero y despensa solidaria, que alimenta actualmente a un centenar de familias. Ante este extremo, el tribunal de justicia ha formado una pieza separada y ayer, 2 de febrero, dio dos días de plazo al Ayuntamiento para que formule alegaciones sobre la medida cautelar solicitada.

El Espacio Vecinal Arganzuela (EVA) tiene una larga trayectoria como colectivo vecinal del distrito de Arganzuela, donde ha realizado actividades de revitalización del barrio e impulsado redes vecinales de solidaridad, actividades sociales, culturales, educativas y de promoción de la integración y mejora de la convivencia. Por su importante labor social, cuenta con el apoyo de la FRAVM y de las asociaciones vecinales de Arganzuela.

En 2017, EVA resultó adjudicataria de un contrato de cesión de uso del antiguo Mercado de Frutas y Verduras situado en la Plaza de Legazpi de Madrid, por un periodo de cuatro años, prorrogable. Fue la primera cesión de espacio público a un proyecto vecinal que se ejecutó en Madrid bajo el marco que aprobó el anterior gobierno municipal, para entregar lugares en desuso a entidades ciudadanas, y que exigía concurrir a un concurso de méritos.

Durante estos cuatro años se han desarrollado más de 400 actividades gratuitas en este espacio vecinal, en las que han participado más de 20.000 personas. Se trata de actividades culturales autogestionadas, que atienden necesidades de los vecinos y vecinas a las que no llega la Administración.

El espacio se ha utilizado también para desarrollar actividades destinadas a atender necesidades perentorias de la población, como talleres de autoempleo y de economía social y solidaria para las personas en situación de desempleo, o el taller de informática evaLAB, que repara ordenadores donados para entregarlos a los niños y niñas con dificultades de acceso a recursos tecnológicos en esta fase de enseñanza semipresencial.

Cuando se decretó el Estado de Alarma en Madrid en marzo de 2020, EVA decidió que no podía permanecer impasible ante el estado de necesidad en que se encontraban centenares de personas, y abrió el inmueble exclusivamente para atender las necesidades alimentarias de las familias que acudían a pedir ayuda. Al igual que en otros distritos de la capital, se organizó una despensa solidaria a partir de una recogida masiva de alimentos en supermercados por parte de personas voluntarias. La despensa consiguió alimentar a 230 familias durante los meses de mayo a julio de 2020, con cestas de productos de primera necesidad (alcanzando alrededor de 900 personas, de las cuales 300 eran menores de 12 años). La despensa continúa funcionando hasta la fecha, proporcionando una cesta de alimentos semanal a más de 90 familias, y cuenta con una lista de espera de varias decenas de familias a las que no se logra atender por falta de donaciones y de personal voluntario suficiente. La Red de Apoyo que la organiza gestiona también un ropero solidario y otras actividades destinadas a apoyar a las familias más vulnerables en esta situación de crisis generada por la pandemia.

En las últimas semanas, EVA ha realizado una campaña de movilización en defensa de este espacio que lleva recogidos más de 20.000 apoyos de vecinas y vecinos, así como numerosos colectivos y personalidades destacadas del mundo de la cultura, como el Gran Wyoming, Rozalén o Jorge Pardo. “El Ayuntamiento de Madrid ha pedido ayuda a los colectivos vecinales en las situaciones de emergencia, como cuando en el temporal Filomena nos pidió que nos organizásemos para retirar la nieve de las calles, o cuando en los meses más duros de la pandemia, los servicios sociales municipales, desbordados, derivaban a las familias a las despensas solidarias. Merecemos más respeto y consideración por parte del Ayuntamiento; que se preocupe de conocer la actividad imprescindible que realizamos en estos espacios, en lugar de intentar desmantelar el tejido vecinal de la ciudad”, ha afirmado Leticia Alegre, delegada de Representación Solidaria de la asociación.

Hasta la fecha, ninguno de los actuales responsables políticos del Ayuntamiento ha accedido a visitar el espacio para conocer de primera mano la actividad que se lleva a cabo, alegando que se rescinde el contrato por necesidad de ampliación de la base del SAMUR social. “Entendemos que esto es una excusa ya que en el antiguo mercado de Legazpi existe otra ala gemela disponible, por lo que la convivencia de ambas actividades es factible”, sostiene el centro social cargado de lógica.

Por último, la asamblea del espacio vecinal ha convocado una manifestación el próximo domingo 7 de febrero a las 11:30 a la que llama a participar “a toda la ciudadanía, las entidades vecinales, los movimientos sociales y espacios comunitarios, para defender un modelo de ciudad participado y democrático, y frenar el acoso de la administración municipal a las iniciativas colectivas, centros sociales y redes de apoyo de la ciudad”.