En la sala no había una sola silla libre, lo que muestra el interés de nuestras asociaciones por unos planes que, aunque modestos, “aunque no generen grandes cambios, sí provocan cambios y mejoras en la vida de muchas personas”, en palabras de Quique Villalobos, presidente de la FRAVM, que encabezó el acto junto a Francisco Pérez, concejal de Puente y Villa de Vallecas y Nacho Murgui, delegado del Área de Coordinación Territorial y Cooperación Público Social.

En sus intervenciones, los tres recordaron a los pioneros del movimiento vecinal y de la FRAVM, que este año cumple 40 años de su legalización. Gracias a ellos los barrios de Madrid son hoy lo que son. La huella de su compromiso está por todas partes: en los centros de salud, en los colegios, en parques y viviendas. “Hoy es obligatorio echar la vista atrás porque el acto de hoy supone la consolidación de años y años de lucha. En el pasado y ahora ha habido que dedicar miles de horas de reuniones, de negociación y de acciones de presión hasta llegar a firmar acuerdos con la Administración como los Planes Integrales de Barrio”, sostuvo Villalobos, antes de añadir: “el movimiento vecinal no firma algo porque sí, y si lo hace, desde su total autonomía e independencia, es porque considera que es realmente positivo”.

El presidente vecinal recordó la prehistoria de este tipo de planes, que situó en el Movimiento por la Dignidad del Sur y en su conquista del llamado Plan 18.000, “18.000 millones de las antiguas pesetas en inversiones para dos de los distritos más castigados de la ciudad, Villaverde y Usera”. Las asociaciones vecinales de estos dos distritos y la FRAVM consiguieron arrancar a la Comunidad de Madrid esa cantidad en 1998, algo que sirvió de sustrato para que, años más tarde se aprobara un plan similar para Puente y Villa de Vallecas, que solo se ejecutó a medias.

Villalobos recordó también otros antecedentes como la firma con el Ayuntamiento de Madrid de los llamados Planes Especiales de Inversión (PEI), siempre en distritos desfavorecidos: Carabanchel, Tetuán, San Blas y Vicálvaro (2004-2008), Latina (2005-2009), Villaverde (2006-2011), Villa y Puente de Vallecas (2008-2013) y Usera (2009-2013). Tras los Planes Especiales de Inversión, con un enfoque netamente distinto, llegaron los Planes de Barrio. Sus actuaciones son más modestas, y funcionan mejor en el largo plazo, pero tienen la virtud de focalizarse en un espacio más concreto y real que el distrito: el propio barrio. Un barrio que muchas veces no se corresponde con la división administrativa oficial sino con unos límites históricos y sociodemográficos, en los que se reconocen sus vecinos y vecinas.

Los primeros Planes de Barrio, antecedentes inmediatos de los Planes Integrales de Barrio, se firmaron en 2009: un conjunto de 700 actuaciones en 16 barrios destinadas a reducir las desigualdades sociales a través del fomento del empleo, la mejora de la educación, el desarrollo del asociacionismo y la atención a colectivos desfavorecidos, entre otros ámbitos. El éxito de esos primeros planes, que se desarrollaron tras un proceso de concertación de las actuaciones entre las asociaciones vecinales de los barrios beneficiados y el Ayuntamiento, llevó a la firma de nuevos planes en otros barrios y a la reedición de otros, hasta llegar, en 2015 y 2016, a ampliarse hasta 26 barrios de la capital.

Los nuevos PIBA, que forman parte del Fondo de Reequilibrio Social del Ayuntamiento de Madrid, nacen con el mismo espíritu de los Planes de Barrio y sus 211 proyectos para 2017 han sido consensuados con las asociaciones vecinales de los 11 distritos que se verán beneficiados. “Necesitamos implicarnos en estos planes y conseguir muchos más, dialogando con el Ayuntamiento, para que el reequilibrio territorial que necesita esta ciudad llegue cuanto antes”, remachó Quique Villalobos.

A continuación, Nacho Murgui, delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público Social, expuso las características esenciales de los nuevos PIBA, una iniciativa que “representa la profundización en el modelo de descentralización, reequilibrio territorial y cooperación público-social que estamos implantando en la ciudad y la consolidación de los principios de corresponsabilidad y solidaridad territorial”, según sus palabras. En 2017, estos planes se desarrollarán en 17 barrios pertenecientes a 11 de los 21 distritos de la capital.

Para determinar esos barrios se tuvieron en cuenta los resultados de un trabajo de investigación encaminado a valorar y comparar, en cada barrio, una serie de indicadores de vulnerabilidad referidos a población, estatus socioeconómico (renta), desempleo, desarrollo urbano y necesidades asistenciales, entre otros. Esta metodología fue aplicada a los 128 barrios administrativos de la capital, y dio como resultado los siguientes barrios vulnerables, en los que se aplicarán los primeros PIBA:

CARABANCHEL: COMILLAS y ALTO DE SAN ISIDRO

VILLAVERDE: SAN CRISTÓBAL DE LOS ÁNGELES

PUENTE DE VALLECAS: TRIÁNGULO DEL AGUA, POZO ENTREVÍAS.

FUENCARRAL-EL PARDO: VIRGEN DE BEGOÑA

USERA: ORCASUR, MESETA DE ORCASITAS, ZOFIO

TETUÁN: LA VENTILLA-ALMENARA, BELLAS VISTAS

SAN BLAS-CANILLEJAS: GRAN SAN BLAS, SIMANCAS

HORTALEZA: UVA DE HORTALEZA

MORATALAZ: EL RUEDO- POLÍGONOS A y C- EL VANDEL

VILLA DE VALLECAS: UVA DE VILLA DE VALLECAS

VICÁLVARO: AMBROZ-VALDEBERNARDO

Las actuaciones de los PIBA son muy variadas y abarcan cuestiones como el empleo, la mejora en equipamientos e infraestructuras, mayores,, educación, ocio y participación ciudadana y fomento del asociacionismo, entre otras.