A iniciativa de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), decenas de organizaciones y más de veinte municipios del entorno del aeródromo de Barajas han apoyado la petición de que la administración prohíba los vuelos nocturnos para garantizar el derecho al descanso de los más de 500.000 vecinos afectados por el ruido.