Cientos de personas (2500, según CCOO, uno de los sindicatos convocantes) se dieron cita frente a la sede de la Consejería de Educación para exigir que no se derribe la escuela infantil Valle del Oro de Carabanchel hasta que la Comunidad de Madrid se comprometa a construir en su solar un nuevo centro escolar cien por cien público en el que se recoloque la actual plantilla de trabajadores. Los manifestantes, entre los que se encontraban varios miembros de la Junta Directiva de la FRAVM y de la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Carabanchel, junto a las AMPAS y los sindicatos CCOO, UGT, CGT y CSIT, pidieron que los niños puedan seguir recibiendo enseñanza en el barrio hasta que se levante la nueva escuela. “Se pueden acondicionar unos barracones provisionales, lo importante es que los niños, que son muy pequeños, no tengan que moverse mucho y se queden en la zona” afirmó Alba Suprinovich, una portavoz de los trabajadores del Valle del Oro. La Comunidad, que comunicará hoy al personal laboral de la escuela su nuevo destino, ha impuesto el traslado de sus sesenta alumnos a un centro de gestión indirecta ubicado a siete kilómetros, la guardería Cinco Lobitos. “Pedimos que nos mantengan todos juntos [niños, profesores y el resto de trabajadores] en una escuela totalmente pública, que es lo que necesita el barrio”, indicó la representante de la escuela. Según la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Carabanchel, que desde hace años demanda una mayor inversión en enseñanza pública en el distrito, la zona padece un déficit de diez escuelas infantiles. Por eso, la entidad ciudadana ha presentado una proposición al Pleno de la Junta Municipal de Carabanchel para que “acuerde no conceder el cambio de calificación de uso de los terrenos ocupados hasta la fecha por la Escuela Infantil Valle de Oro e inste a la Comunidad de Madrid para, inmediatamente a la demolición, comiencen las obras de un nuevo centro educativo destinado a Escuela Infantil en dichos terrenos e integrado en la Red Pública de Escuelas Infantiles de la Comunidad de Madrid, comprometiéndose a que este Centro no pase a manos privadas y continúe en el mismo régimen y con el mismo equipo educativo que actualmente tiene este Centro”. Aunque la Consejería de Educación no descarta construir una nueva escuela pública en los terrenos de la Valle del Oro, los manifestantes no confiaban demasiado en la palabra de la administración regional: “me fío poco de lo que haga la Comunidad. Nos engañan. Como otras veces, pueden prometer una escuela pública, que se haga sobre suelo público, con subvenciones públicas, pero de gestión privada”, sostuvo Suprinovich.

Los convocantes del acto de ayer no ocultaban su satisfacción por la enorme respuesta cosechada hasta el momento en la sociedad civil madrileña. “Valle del Oro es una escuela pequeña pero tiene el estandarte muy alto. La gente se está concienciando porque detrás de esta escuela irán otras”, aseguró Suprinovich. Los concentrados alertaron sobre la política privatizadora del gabinete de Esperanza Aguirre, que a la par que cierra escuelas como Valle del Oro, apoya la enseñanza privada y concertada y abre centros educativos públicos pero de gestión privada.

La coordinadora vecinal, a través de la FRAVM, solicitó la semana pasada un encuentro con la consejera de Educación, Lucía Figar, para hablar sobre el futuro de los sesenta niños y niñas de la escuela de Opañel, que hasta el momento no ha tenido respuesta. Todas las peticiones de reunión con la responsable autonómica realizadas desde junio por la Federación vecinal han tenido el mismo resultado.