Cerca de 2.000 vecinas y vecinos de Barajas han vivido durante años a escasos metros de un depósito de combustible que almacena millones de litros de queroseno ubicado, a su vez, al lado de una estación de abastecimiento de gas propano que abastece a los taxis que dan servicio al aeropuerto. La Asociación Familiar Alameda de Osuna no ha dejado de denunciar la inseguridad que el depósito suponía para las vecinas y vecinos y de solicitar, o bien su traslado a otra parcela alejada de zonas habitadas o bien su enterramiento recordando que la tuneladora de la línea 8 de Metro pinchó en su momento una bolsa de agua a su paso por debajo de los depósitos poniendo de manifiesto que, junto al agua, había una gran cantidad de queroseno debido quizá a fugas o a un lento proceso de transpiración. En este contexto, la administración se vio obligada a paralizar las obras durante un mes y a depurar las tierras contaminadas.

Ayer, por fin, AENA y CLH, dueña de la instalación, firmaron un convenio para retirar los tanques en un plazo de cuatro años. En virtud del acuerdo, el ente público que gestiona los aeropuertos aportará 14,2 millones y la empresa de hidrocarburos, por su parte, 33,3 millones para que el queroseno llegue directamente de Torrejón por nuevas tuberías, un sistema que ya se utiliza en aeropuertos como el de Charles de Gaulle (París), el de Bruselas y, en España, el de Palma de Mallorca y el de Málaga.