“Ni ética ni respeto: Esperanza impone la sanidad por decreto”; “El PP es liberal con la sanidad ajena”; “Hospital hecho aire” “Con la sanidad no se juega” y “Con la sanidad del PP al cielo pronto iré”, se podía leer en las pancartas que portaban las vecinas y vecinos de San Blas que, una vez más, salieron ayer a la calle para protestar por las consecuencias de la privatización de la sanidad púlbica emprendida por el Ejecutivo de Esperanza Aguirre.

Motivos nos les faltan. ‘A pesar de las multimillonarias partidas presupuestarias que el Gobierno regional dice invertir para garantizar, dice, una sanidad pública de calidad, en San Blas seguimos arrastrando los mismos déficit que llevamos años denunciando, déficit que se agravan con la llegada de los nuevos vecinos’, insistieron los portavoces vecinales.

‘Los ambulatorios y los centros de especializados están saturados. Para garantizar una atención sanitaria digna a los usuarios y no someter a los profesionales a jornadas laborales maratonianas, la Consejería de Sanidad debería ampliar las plantillas y construir nuevos centros de salud en Las Rosas, en Las Rejas, en el barrio de Simancas y en la plaza Cívica, en el Gran San Blas, además de un nuevo centro de especialidades.

Suman a estas demandas, otras igualmente añejas: la construcción de un nuevo hospital público en los terrenos del antiguo Hospital del Aire, tal como acordó el Gobierno en las reuniones de los consejos de ministros celebradas el 26 de septiembre de 2003 y el 13 de febrero de 2004 y su incorporación a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, una demanda más urgente si cabe por la previsible eliminación de 400 camas en el hospital de referencia del área, antes del año 2010.