En el seno del barrio madrileño de Salvador, situado en el distrito de San Blas-Canillejas, se encuentra el Parque de la Quinta de Torre Arias. Con sus 18,44 hectáreas de extensión, sus impresionantes jardines y más de cincuenta especies de árboles, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Histórico el pasado 2022.

Sus orígenes se remontan hasta la aristocracia del siglo XVI, si bien la propiedad de la finca es municipal desde el año 2012. Gracias a la movilización vecinal, de los trabajadores, y al apoyo de los sindicatos se consiguió en el 2014 que las labores de gestión y conservación de los jardines las llevase a cabo un equipo de personal municipal. Esto convierte al Parque de la Quinta de Torre Arias en el único parque histórico madrileño en el que las labores de conservación son públicas. Además, durante los últimos ocho años, la plantilla municipal, junto con la Plataforma Ciudadana de la Quinta, ha creado huertas ecológicas, ha ofrecido visitas guiadas y talleres de educación medioambiental en la finca, e incluso ha realizado esculturas con los restos de árboles caídos.

Ecologistas en Acción, Comisiones Obreras y la Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias denuncian la intención del Ayuntamiento de Madrid de privatizar los trabajos de conservación del Parque de la Quinta. A ellos se suman una veintena de asociaciones que han rechazado ya públicamente la privatización de estos trabajos, como la FRAVM, la Coordinadora de Entidades de San Blas-Canillejas, la Plataforma Vecinal de San Blas-Simancas, la Asociación Vecinal Amistad de Canillejas, la Asociación de Medio Ambiente Ecologista San Blas-Canillejas (AMAE), PSOE San Blas-Canillejas, Más Madrid San Blas-Canillejas e Izquierda Unida Madrid Ciudad, entre otras.

El actual delegado de Medio Ambiente, Borja Carabante, realizó unas declaraciones al respecto en el pleno de la comisión permanente ordinaria de Medio Ambiente y Movilidad el pasado mes de diciembre (sesión 11/2022). Aseguró que el Ayuntamiento no tiene “afán privatizador” para con el Parque de la Quinta, sino que busca “incrementar sus recursos”. Para ello es necesario externalizar las labores de “alumbrado, mantenimiento de mobiliario urbano y actuaciones de obra civil”, algo que la plantilla municipal de jardineros no puede hacerse cargo.

Sin embargo, Ecologistas en Acción, Comisiones Obreras y la Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias ponen de manifiesto que las afirmaciones del delegado de Medio Ambiente chocan frontalmente con el Pliego de Prescripciones Técnicas del Contrato de Servicio de Conservación Integral de Parques y Viveros Municipales (Nº 300/2022/00034). Se trata del documento al que deberá acogerse la empresa privada que vaya a realizar las labores de conservación de algunos parques históricos, singulares, forestales y viveros municipales, entre los que se encuentra el Parque de la Quinta. El Ayuntamiento de Madrid emitió el pasado mes de noviembre este Pliego de Prescripciones Técnicas al considerar que no disponía de los medios propios suficientes para la realización de los mencionados servicios de conservación, estimando necesaria la contratación de una empresa privada para llevar a cabo tales funciones.

Los colectivos citados exponen, contra las declaraciones del delegado de Medio Ambiente, que la externalización de labores de conservación no se limita a la remodelación del alumbrado, el mobiliario urbano y la obra civil. Y citan numerosos ejemplos del Pliego de Prescripciones Técnicas. Destaca la página 297 donde se dice que la “Quinta de Torre Arias está en proceso de restauración por lo que cambiarán sus condiciones y elementos con introducción de nuevas instalaciones, mejora del viario y de plantaciones, así como restauración de los elementos del jardín”. Más adelante se descubre que esas plantaciones y restauración de los elementos del jardín son labores adjudicadas a la empresa privada. En la página 299 se establece que el personal de jardinería municipal desarrollará sus labores únicamente en una extensión de dos hectáreas, lo que supone el 11% de la extensión del parque. Y que será la empresa privada la que realizará labores de trasplantes de arbustos, plantaciones de reposición, pudiendo introducir nuevas variedades y especies (páginas 315-317). Además, la empresa valorará la “aparición de praderas de césped ornamental” (p. 312), y la “plantación hortícola intensiva de regadío, así como de cultivos extensivos, viñedos y cultivos frutales” (p. 317).

Las declaraciones de uno de los trabajadores de la Quinta, miembro de la mencionada Plataforma Ciudadana, a este respecto son tajantes: “no sólo privatizan los servicios de jardinería, sino el futuro de la Quinta y las propuestas ciudadanas como las huertas, la viña o la granja”, todas ellas aprobadas en diferentes plenos municipales del distrito San Blas-Canillejas.

En virtud de todo lo anterior, las entidades citadas defienden que la gestión jardinera y las labores de conservación de la Quinta sigan siendo públicas. Y añaden que un cambio en el tipo de gestión, de pública a privada, no busca favorecer los intereses comunes de la Quinta, ni incrementar sus recursos, sino más bien satisfacer intereses económicos privados. Proponen que las necesidades de mano de obra se cubran con personal municipal, creándose, si fuera necesario, nuevas plazas municipales. Insisten en que precisamente es esta tendencia de privatizaciones la que está obligando a empleados municipales a trabajar en jardines y viveros privados. Justamente por ello, la Plataforma Ciudadana de la Quinta tiene previsto realizar visitas guiadas, de libre entrada a toda la ciudadanía, para dar a conocer el valor y la problemática situación en la que se encuentra este Parque histórico. Estas convocatorias serán publicada en redes sociales, cartelería y a través de los colectivos que defienden el carácter público de los servicios de la zona verde.