Son muchas las familias de nuestros barrios que temen que, si no se hacen bien las cosas, aumente la desigualdad entre escolares no solo durante el tiempo que resta de cuarentena y confinamiento sino también en los meses siguientes. Recogiendo esta desazón, la organización vecinal ha solicitado esta mañana por carta una reunión telemática con el consejero de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, con el fin de resolver una batería de dudas y preguntas más que razonables.

El Consejo Escolar del Estado apuntaba hace unos días la posibilidad de que, con motivo de la actual crisis sanitaria del Covid-19, no se retomen las clases presenciales en lo que queda de curso, una opción que cobra cada vez más fuerza. “¿En qué condiciones se cerraría, cómo se va a evaluar al alumnado? ¿Cómo van a escolarizar en septiembre a una población infantil y juvenil que actualmente cursa sus estudios en centros con mayor población de la que pueden soportar, por encima de línea o de ratio alumno/aula en numerosos casos? ¿Qué va a pasar con los medios tecnológicos de los que dispone la Consejería de Educación para asegurar la formación del alumnado en estas pocas semanas que queda de actividad escolar?” son algunas de las cuestiones que la FRAVM plantea en la misiva enviada al consejero.

Respecto al curso que viene, la Consejería ha aplazado hasta el mes de mayo el inicio del proceso de admisión del alumnado para centros financiados con fondos públicos. Fernando Mardones, portavoz de la Comisión de Educación de la FRAVM señala que “nos preocupa la ejecución de aquellas partidas presupuestarias que estaban destinadas a infraestructuras educativas públicas, de nueva construcción o de ampliación de las ya existentes, por lo que pueda influir en el proceso de escolarización, así como en las necesidades de las familias con hijas e hijos en aquellos centros que fueron programados para su construcción por fases y, que a día de hoy, no están terminados”. En este marco, la federación solicita en su escrito “una confirmación y/o estimación realista de los nuevos centros que estarán disponibles para el próximo curso escolar 2020-2021, las ampliaciones de los ya existentes y el calendario de obras de todos ellos”.

Pero, más importante que todo lo anterior, la FRAVM está muy preocupada por la situación de los hogares más vulnerables, no solo de aquellos que acogen al alumnado con necesidades educativas especiales, “que venía siendo atendido – eso sí, con graves problemas de recursos humanos y materiales de respuesta –, sino también de aquellas familias en riesgo de exclusión que dependen en gran medida de ayudas de carácter económico en el ámbito educativo (becas de comedor, libros de texto, becas al estudio, etc.)”.

En este marco, la federación considera que “algunas soluciones que han tomado, como la de resolver la demanda de ayudas a comedor con empresas de comida rápida, no son de lo más correcto viniendo de una administración pública, cuando desde ésta se han de fomentar hábitos saludables en la alimentación”. Así, solicita información sobre “los motivos por los que no se ha optado por facilitar estos servicios con la infraestructura existente en algunos centros o bien con los de las empresas contratadas para el mismo, complementándolos con los recursos necesarios para la distribución domiciliaria del servicio”.

En la misma línea, la entidad llama la atención sobre las familias “que no disponen de equipos informáticos o conexión a internet o que, por sus propias realidades socioeconómicas, no pueden responder a la demanda tecnológica que ahora emana de los equipos directivos y docentes. A todas ellas, en breves semanas se incorporarán aquellas afectadas por la crisis económica que ya se deja ver en muchos hogares, donde habrá enormes problemas para atender los gastos esenciales. Entendemos que se deberían estar previendo ya las próximas becas y ayudas que, sin duda, necesitarán un gran refuerzo si se pretende no abandonar a nadie”, asegura la FRAVM. “Sabemos que la situación es complicada y el futuro incierto, pero desde las asociaciones vecinales madrileñas queremos que la Comunidad de Madrid vea en la sociedad civil un aliado y no a un adversario”, concluye la federación en su carta.