El mapa de zonas saturadas, que como la nueva ordenanza nace sin consenso y de espaldas a las asociaciones vecinales, hace referencia a 31 áreas, aunque el Consistorio se abre a incluir otras 22 que actualmente son objeto de estudio. De momento, deja fuera numerosas calles y plazas problemáticas de distritos congestionados como Retiro, Salamanca y Chamberí (pero también de otros como Ciudad Lineal o Fuencarral-El Pardo), espacios de conflicto que nuestros colectivos vecinales han hecho públicos y en ocasiones trasladado a sus juntas de distrito.

La vicealcaldesa ha anunciado también que en el marco del proyecto de modificación urbanística de la calle Ponzano, nuestro Magaluf particular, próximamente reducirá un 80% el número de mesas de las terrazas existentes, una actuación que la Asociación Vecinal El Organillo de Chamberí pone en duda. “En Ponzano no podemos ni descansar ni pasear por las aceras, y el anuncio de que a partir de la semana que viene van a reducir el 80% de las mesas de las terrazas, cuando no han hecho nada hasta ahora, es un insulto a la inteligencia. Antes de ayer, en el número 24 de Ponzano se instaló una terraza de esas que parecen que van a quitar, y en Ponzano con Maudes, el 25 de febrero se instaló una terraza sobre ambas calles que está quitando cinco plazas de aparcamiento”, indica Pilar Rodríguez, portavoz de la asociación vecinal. La vecindad de este área está desesperada por el ruido, invasión de aceras, suciedad y altercados que genera la sucesión de terrazas de Ponzano, una calle en la que el Ayuntamiento proyecta ampliar sus aceras, “no para disfrute de los vecinos residentes sino en beneficio de los bares y sus terrazas”, alerta Rodríguez.

De todas formas, aunque el mapa del Ayuntamiento fuera realmente completo y recogiese todas las zonas de la capital que generan graves molestias en el descanso de la vecindad, de poco sirve si los servicios municipales de vigilancia y control brillan por su ausencia, tal y como llevan meses denunciando las asociaciones vecinales. “El mapa que ha presentado esta mañana Villacís, al igual que otras herramientas que incluye la ordenanza de terrazas quedan muy bien en una web o en el papel, pero son inútiles si nadie las respeta y nadie, en este caso el Ayuntamiento de Madrid, las obliga a cumplir, que es lo que sucede constantemente, por eso no esperamos nada del nuevo mapa, somos absolutamente escépticos”, señala el presidente de la FRAVM, Quique Villalobos, recogiendo la desazón y malestar de las asociaciones vecinales de barrios saturados zomo Ponzano, en Chamberí, o Ibiza, en Retiro.

La realidad que constantan a diario nuestros colectivos de barrio es que desde hace dos meses, tiempo que lleva en vigor la modificación de la ordenanza de terrazas, su incumplimiento por parte de los hosteleros es constante, y el Ayuntamiento no hace nada por evitarlo, para desgracia y desesperación de los vecinos residentes. El mapa colaborativo sobre infracciones de terrazas que la FRAVM abrió en su web hace unas semanas (y que se encuentra en la dirección https://aavvmadrid.org/infracciones-terrazas-hosteleria-madrid) muestra esta realidad. Con profusión de imágenes, recoge más de 400 quejas, una pequeña pero muy ilustrativa muestra de lo que sucede en la ciudad. Un elevado porcentaje de las denuncias procede de Retiro, Chamberí, Salamanca y Centro, lugares que en los últimos meses han acogido airadas protestas vecinales por el “terraceo” descontrolado.

Las infracciones a la ordenanza que recoge el mapa vecinal son de todo pelaje y condición. Entre las más frecuentes se encuentran la ausencia del mapa de la terraza visible desde el exterior, la ocupación por parte de mesas, sillas y otros objetos del Itinerario Peatonal Accesible, el incumplimiento de la distancia de 0,5 metros que debe haber entre el mobiliario y el bordillo de la calzada y la existencia de mesas y sillas pegadas a la fachada en terrazas en las que esto no está permitido. Otros incumplimientos habituales tienen que ver con los horarios de cierre y apertura; los veladores; la distancia de la terraza a lugares e instalaciones sensibles como garajes, pasos de cebra o paradas de bus; la falta de acceso a portales de viviendas desde la calzada; y el apilamiento de mesas y sillas en la vía pública. Hay que resaltar que muchos de estos problemas se dan en calles y plazas que se encuentran en áreas calificadas como saturadas, ZAP e incluso ZPAE.