Centenares de vecinas y vecinos de los distritos de Usera y Villaverde acudieron ayer a la puerta del hospital Doce de Octubre en respuesta al llamamiento realizado por las coordinadoras de asociaciones vecinales de Usera y Villaverde y las secciones sindicales de CCOO y UGT para denunciar el proceso de desmantelamiento de la sanidad pública madrileña que está llevando a cabo el Gobierno regional que, a decir de las asociaciones vecinales, “prefiere los beneficios económicos de unos pocos al beneficio social de todos”.

Las entidades vecinales y los sindicatos convocantes denunciaron la pérdida de camas hospitalarias en el nuevo 12 de Octubre, donde se prevé la desaparición de casi 500 camas en un centro que hoy atiende a una población de más de 700.000 habitantes -correspondientes a los vecinos de Usera, Villaverde, Carabanchel, Arganzuela y Aranjuez-, casi tres veces más que el máximo recomendado por la Ley General de Sanidad. Exigieron que “el 12 de Octubre siga siendo el hospital de referencia para los distritos de Villaverde y Usera y que no se convierta en un centro de referencia a nivel internacional de transplantes y de corta estancia”, como pretende el Gobierno regional.

Las coordinadoras temen, asimismo, que la privatización de la sanidad que ya se ha implantado en el centro de especialidades de Pontones “se extienda a otros centros sanitarios del Área 11” para evitar “el deterioro del servicio público sanitario que afecta de manera directa al ciudadano, el mismo que paga sus impuestos y el mismo que necesita calidad en su atención”.

Las entidades insistieron que “no se especule con la sanidad, que es un derecho básico cuyo cumplimiento deben asegurar las administraciones públicas” y que no “se convierta en negocio para nadie”. “Con nuestra salud ni se juega ni se negocia”, concluyeron. El mismo mensaje se podía leer en multitud de carteles, que rezaban ‘La sanidad del PP es muy particular’, ‘Sí, sí, sí, la sanidad privada ya está aquí’, ‘Aguirre, la sanidad no es una partida de mus’, ‘Sanidad 100% pública’ o ‘Pontones no se vende’.

Respuesta a Güemes

Poco antes de la concentración, las asociaciones vecinales leían unas declaraciones del consejero de Sanidad, Juan José Güemes, señalando que la actuación de ambos sindicatos “constituyen un ejemplo más del papel de subcontratistas del trabajo de oposición que se han adjudicado ellos mismos” y obviando a las asociaciones vecinales que, recordaron sus portavoces, ‘actúan a instancias de los vecinos que viven el día a día del hospital Doce de Octubre’. Las coordinadoras vecinales denunciaron ‘que las declaraciones de Güemes responden a la estrategia de desviar la atención de las deficiencias de la sanidad pública recurriendo a los cruces de acusaciones propias del juego político’. Subrayaron que “las asociaciones representamos a todas las vecinas y vecinos de Usera y Villaverde que día sí y día también son derivados a hospitales ubicados fuera de su área sanitaria para ser operados o hacerse pruebas diagnósticas. Hablamos de centros ubicados en los distritos de Retiro, Moncloa o Salamanca, como al hospital Santa Cristina, la Fundación Jiménez Díaz o el hospital de San Rafael. Y ello responde al hecho de que el Doce de Octubre no puede absorber la presión asistencial no sólo de los distritos de Usera, Villaverde, Carabanchel y Arganzuela, sino de todas las personas que vienen de fuera de la Comunidad de Madrid. Incluso si los vecinos de Valdemoro y Aranjuez han pasado a recibir asistencia hospitalaria en sus propios municipios, como asegura Güemes, seguimos estando muy por encima de los 250.000 habitantes que la Ley General de Sanidad establece como máximo recomendado por hospital. Esperamos que las reformas y ampliaciones anunciadas por el consejero se ejecuten respondiendo a las verdaderas necesidades de la población del área, vayan acompañadas de la contratación de personal sanitario y garantizando en todo momento una gestión 100% pública. En todo caso -añadieron- no admitimos que un representante del Gobierno regional pretenda deslegitimar un acto que da cauce al malestar que día a día transmiten nuestras vecinas y vecinos por las consecuencias de su pésima gestión de la sanidad pública, de manera que le invitamos a tomar nota de nuestras reivindicaciones. Así evitaremos tener que volver a salir a la calle para pedir algo tan fundamental como que el Gobierno de nuestra comunidad garantice el cumplimiento de un derecho básico”.