Tras la movilización de las AMPAs de los colegios públicos del distrito Centro, que tuvo lugar el jueves 15 de noviembre en el CEIP Nuestra Señora de La Paloma, el sábado cientos de madrileños y madrileñas llevaron su apoyo a Madrid Central ante la puerta misma del Gobierno regional, que desde el primer momento ha tratado de bloquear y echar por tierra el proyecto. “Muy llamativa e inadmisible resulta la actitud de la Comunidad de Madrid, que después de años de no hacer nada eficaz para reducir la contaminación se dedica ahora a poner problemas a una actuación decidida que sí puede mejorar la calidad del aire”, sostuvo uno de los portavoces de la protesta a su término. Ante la Real Casa de Correos, sede del presidente Ángel Garrido, representantes de las asociaciones vecinales de Centro volvieron a desplegar carteles con un lema que llevan más de una década reivindicando: “¡APR Centro Ya!”. La gran Área de Prioridad Residencia (APR) de Centro se identifica hoy con la zona de bajas emisiones Madrid Central, por eso para el movimiento vecinal resulta un deber defenderlo.

Muchos de los manifestantes portaban mascarillas blancas para denunciar los actuales niveles de contaminación atmosférica y su afección en la salud. Madrid Central nace para hacer frente a este gravísimo problema, que cada año provoca la muerte prematura de unas 3.000 personas al año en la Comunidad de Madrid.

Amenizada por los sones de un grupo de tambores, la manifestación concluyó con la lectura del siguiente comunicado:

“Madrid incumple sistemáticamente los límites legales de contaminación del aire. Esto tiene unas consecuencias demoledoras sobre la salud de las personas que vivimos en la ciudad: se calcula que cada madrileña o madrileño puede perder hasta dos años de vida por la mala calidad del aire.

El contaminante que más problemas causa en Madrid es el dióxido de nitrógeno. Los estudios realizados demuestran que el 80 % sale del tubo de escape de los automóviles, sobre todo de los diésel. Por ello, la mejor y más rápida manera de garantizar que se cumpla la ley y que mejore el aire que respiramos y nuestra salud, es limitando el tráfico.

Las zonas de prioridad residencial (donde se limita el tránsito en coche a los no residentes) que se pusieron en marcha por parte de anteriores gobiernos municipales han funcionado muy bien, reduciendo la congestión, la contaminación y el ruido en esas zonas, que ahora son mucho más agradables para el vecindario. Por eso, su ampliación a buena parte del distrito centro, la medida conocida como Madrid Central, es una propuesta necesaria y que será muy beneficiosa para la ciudad y quienes vivimos y respiramos en ella. No debe sufrir retrasos ni recortes.

Es más, tenemos el compromiso ante la Comisión Europea (adquirido por el anterior Gobierno central, del Partido Popular) de ponerlo en práctica para evitar cuantiosas multas por incumplimiento de la normativa de calidad del aire. Un motivo por el que aún resulta más criticable el boicoteo partidista que está sufriendo Madrid Central.

Muy llamativa e inadmisible resulta la actitud de la Comunidad de Madrid, que después de años de no hacer nada eficaz para reducir la contaminación se dedica ahora a poner problemas a una actuación decidida que sí puede mejorar la calidad del aire.

Por eso, las 37 entidades que apoyamos esta manifestación (que a su vez engloban a más de 1.500 organizaciones), reivindicamos:

– Dar prioridad a lo importante: aire limpio para todas las personas.

– Que Madrid Central se ponga en marcha sin retrasos ni recortes

– Que se extiendan este tipo de medidas al resto de la ciudad.

– Que se pongan en marcha todas las medidas contempladas en el Plan A.

¡Queremos una ciudad para las personas, no para los coches!
¡Queremos respirar!
¡Queremos aire limpio!