El pasado 29 de enero de 2015 la Junta de Gobierno de Madrid aprobó la segunda modificación del Plan Especial para la parcela situada en la calle Antonio López 109 y 111, en la que el grupo Sociedad General Inmobiliaria de España va a construir un centro comercial con una superficie de casi 40.000 m2 distribuidos en 180 locales comerciales y un aparcamiento de 1.500 plazas.

El proyecto está concebido, en palabras del Ayuntamiento de Madrid, “como un enclave singular” que “favorecerá la reactivación económica del entorno” y “mejorará la conexión entre los barrios colindantes de los distritos de Usera, Carabanchel y Arganzuela, así como con el centro urbano”.

En palabras del Consistorio, este “balcón urbano” “devolverá la continuidad, ahora interrumpida, de la actividad de Antonio López, uno de los ejes comerciales principales de la ciudad”, ya queel centroestará ocupadopor180locales comerciales.

Ni los vecinos de los distritos de Usera y Arganzuela están de acuerdo con tamaña afirmación.Asociaciones vecinales, cientos de personas a título individual de ambos distritos y organizaciones como la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Ecologistas en Acción, Madrid Ciudadanía y Patrimonio,entre otras,y las agrupaciones locales de PSOE, IU, Equo y Podemos han registrado centenares de alegaciones contra un proyecto que agravará la delicada situación del pequeño comercio del barrio con el consiguiente riesgo de pérdida de puestos de trabajo; empeorará los problemas movilidad urbana; quitará suelo disponible para edificar los equipamientos públicos que necesitan en el ámbito y constituirá una barrera entre el barrio y el parque de Madrid Río.

En palabras de Vicente Pérez, responsable de Urbanismo de la FRAVM, “no es de recibo que un equipo de Gobierno al que le quedan pocas semanas siga aprobando cosas que comprometen el futuro de la ciudad”.