“Mójate por un mundo sin machismo”. Con este lema, la cantante y componente de la Plataforma de Mujeres Artistas Contra la Violencia de Género Cristina del Valle inauguró uno de los acontecimientos populares más singulares y con arraigo de la capital, la Batalla Naval, que cada año está dedicada a una lucha social. “Este año, desde la Cofradía Marinera hemos considerado que ya era hora que la Batalla Naval se mojara por las mujeres”, indicó la asociación impulsora del acto en un comunicado, antes de aclarar: “queremos apoyarlas rechazando la violencia machista, entendiendo por tal, la que ejerce el hombre sobre la mujer desde su posición de privilegio en la sociedad patriarcal en la que vivimos. La violencia machista es algo que afecta a las mujeres simplemente por el hecho de ser mujer. Rechazamos todas las formas de violencia machista: física, psicológica, económica, social, sexual, etc…”, subrayó la entidad.

Antes del pregón a cargo de la vocalista de Amistades Peligrosas, muy conocida por su compromiso con diferentes causas sociales, unas 600 personas disfrutaron en la plaza Vieja de Vallecas de una paella que sirvió para hermanar a las y los cofrades promotores de la batalla con el vecindario del distrito de Puente de Vallecas. Después, sobre las 17:00, una multitud ataviada con todo tipo de prendas para el baño y armada con los más inusitados objetos para lanzar y recoger agua inició desde el Bulevar de Vallecas un desfile entre carrozas y charangas que recorrió buena parte de los rincones del barrio hasta llegar a la calle Payaso Fofó. A lo largo del trayecto, como es tradición, sus habitantes arrojaron litros y litros de agua desde sus balcones a las miles de personas participantes. Para finalizar, dos camiones cisterna cargados de agua repartieron todo su contenido entre los grumetes, piratas, marineros de agua dulce, sirenas, capitanes, remeros y todo tipo de fauna acuática que se desplazó hasta Vallecas para participar de la peculiar contienda. Un acto que, por primera vez en su historia no solo ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, sino que incluso había sido incluido en el programa de los Veranos de la Villa.

Tres palabras definen la Batalla naval: fiesta, utopía y reivindicación. Tal y como sostiene la asociación Cofradía Marinera, que surgió hace 16 años con el fin de “impulsar y sacar a la Batalla Naval de la clandestinidad a la que la Junta Municipal del distrito se empeñaba en condenar”, su éxito radica en “esa mezcla de diversión lúdica cuyo objetivo es la participación masiva de los vecinos y las vecinas de nuestro distrito. También porque en Vallecas somos utópicos, y esa utopía que promueve el cambio nos ha hecho conseguir cosas que parecían imposibles en su momento. Ese sentimiento queremos mantenerlo vivo y por ello gritamos a los cuatro vientos “Vallekas, puerto de mar”.

Además, prosigue la Cofradía en su comunicado, “ese éxito puede estar muy relacionado con el carácter reivindicativo que Vallekas ha exhibido durante tantos años y que se manifiesta en que, incluso en esta fiesta, no perdemos la oportunidad de llamar la atención sobre aquellas situaciones que merecen ser denunciadas (..) Sin este triple carácter lúdico – utópico – reivindicativo la Batalla Naval de Vallekas no pasaría de ser una fiesta simpática pero los vallecan@s sabemos que la Batalla Naval es mucho más”.

Por último, otra de las cualidades de esta fiesta “es que su celebración contribuye a promover en el barrio la convivencia intercultural e intergeneracional: participar en la Batalla Naval implica un baño indiscriminado que no entiende de género, edad o procedencia y en el día de la fiesta se puede constatar que el júbilo y la felicidad de los participantes convierte las calles mojadas en un Puerto de Mar abierto a todo el mundo”, remacha la entidad vecinal.