Las candidaturas del PSOE, IU, UPyD, Ahora Madrid y Ciudadanos al Ayuntamiento de la capital y las del PSOE, IU, UPyD, Podemos y Ciudadanos a la Comunidad de Madrid, es decir, todas menos el PP, han suscrito un pacto para hacer frente a la situación de emergencia alimentaria que se vive en Madrid.

El documento de compromiso incluye, entre otras medidas, la realización de un diagnóstico del problema; la reserva de la necesaria partida presupuestaria para frenar esta situación, una partida que, en el caso de la ciudad de Madrid, rondaría los 80 millones de euros, menos del 2% del presupuesto municipal en 2015 y la habilitación de cauces que permitan la participación de la ciudadanía, empezado por la población afectada, y de los agentes sociales en el seguimiento, evaluación y ejecución de las partidas presupuestarias.

Las candidaturas a las elecciones autonómicas se comprometen, por su parte, a coordinar las transferencias económicas necesarias a los Ayuntamientos.

El primer resultado de los compromisos adquiridos es la apertura de los comedores escolares el próximo verano, un compromiso que se puede garantizar a pesar del PP toda vez que los firmantes sumarían la mayoría suficiente tanto en el Pleno municipal como en la Asamblea de Madrid.

Madrid es, con Atenas y Lisboa, una de las capitales de la pobreza en Europa. El 13,4% de la población de la Comunidad de Madrid se encuentra en situación de riesgo de pobreza y un tercio de ésta (300.000 personas) está en situación de pobreza severa. En 2014, sólo en la capital había 71.902 hogares sin ningún ingreso, una situación que afecta aproximadamente a 176.000 personas. Esto explica que hayan necesitado ayuda alimentaria 106.000 personas, según datos recabados por la Red de Investigación y Observatorio de la Solidaridad a partir de informes del Banco de Alimentos, Cáritas y Cruz Roja. Estas organizaciones, junto a iniciativas que trabajan en multitud de barrios y pueblos de la región como la Red de Solidaridad Popular, las despensas solidarias y bancos de alimentos, vienen advirtiendo desde hace tiempo que, a medida que la población en situación de desempleo y el peso de los denominados trabajadores pobres aumentan, el reparto de alimentos se cronifica. El pasado año, más de 2.300.000 personas se recurrieron a estos bancos para comer.