Así, el movimiento vecinal de La Paz, como el madrileño, tras superar la fase de la “reivindicación de la calle y el cemento”, ahora vuelca sus energías en conseguir una mejora en las políticas sociales, destinadas a sectores como los mayores o la juventud. Ambos movimientos se mueven continuamente en el eje protesta-negociación y han alcanzado un importante reconocimiento institucional.

Responsables de la Federación de Juntas Vecinales de La Paz (FEJUVE), colectivos de barrio, y asociaciones juveniles, junto a un representante del Gobierno Municipal de La Paz formaron parte de la delegación boliviana, que se desplazó a Madrid en el marco del proyecto “Fortalecimiento del capital social para la gestión pública municipal”. Impulsado por el Instituto de Cooperación Internacional y Desarrollo Municipal (INCIDEM) y el propio Gobierno Municipal de la Ciudad de La Paz, cuenta con financiación del Ayuntamiento de Madrid.

Durante la reunión, los representantes de los colectivos comunitarios de La Paz acercaron a sus homólogas madrileñas experiencias como el programa “Barrios de verdad”, una suerte de presupuestos participativos, o la mesa de “control social”, que se encarga de velar por la transparencia y buena ejecución de las actuaciones municipales.

FEJUVE representa a unas 600 juntas vecinales, grupos de barrio que a su vez se organizan en las llamadas asociaciones vecinales comunitarias, entidades compuestas por varias juntas de un mismo territorio.