Decenas de personas se dieron cita el pasado 5 de julio en las puertas del Hospital Clínico. Algunas de ellas, trabajadoras y trabajadores de los hospitales Gregorio Marañón, 12 de Octubre, La Paz, Ramón y Cajal, La Princesa, Niño Jesús y, por supuesto, del Clínico, portaban su uniforme. Les acompañaban miembros de la comisión de Sanidad de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), del grupo de Salud de Sol, del movimiento 15M y del Sindicato Ferroviario.

Les unía la preocupación ante el intento del Gobierno de la Comunidad de privatizar las cocinas, servicios de mantenimiento, lavanderías y otros servicios no sanitarios, un recorte completado con un aumento de la jornada laboral, una rebaja salarial, despidos del personal temporal, la restricción de la asistencia sanitaria a los asegurados, la extensión del copago, la reducción generalizada de las prestaciones, el cierre de camas y de ambulatorios, el aumento de conciertos y la creación, con dinero público, de hospitales y centros sanitarios privados, así como los sucesivas reducciones presupuestarias medidas, todas ellas, “encaminadas a privar a la mayoría de la población de una asistencia universal, pública y gratuita”.

Los asistentes a la asamblea constataron, asimismo, que estas medidas se están aplicando en “servicios esenciales para la población” y en un contexto de “aumento del paro y de la pobreza”, de manera que “los directamente afectados por estas decisiones no serán los únicos, ni los últimos” y, advirtieron, “después atacarán a otras categorías y servicios” porque el objetivo último de estas políticas “responde al objetivo de transferir la riqueza social de las capas más pobres y medianas a las más ricas”.

Al término de la asamblea, que se celebró en la puerta del centro hospitalario tras recibir la denegación del uso de un aula del hospital previamente autorizado, los asistentes acordaron constituir la Coordinadora de Hospitales y Centros Sanitarios Públicos de la Comunidad de Madrid al objeto de buscar “todos los medios necesarios para defender la universalidad y el carácter público y gratuito de la asistencia sanitaria, en su financiación, gestión y provisión”. Acordaron, asimismo, volcar todos los esfuerzos necesarios para conseguir que “la participación y control de los ciudadanos en el sistema público de salud sea algo efectivo”, para lo cual intentarán buscar la adhesión de todos los colectivos que compartan tales objetivos.

Una de las primeras acciones que llevarán a cabo, de forma conjunta, será un encierro en el Hospital Ramón y Cajal que se llevará a cabo el próximo martes 12 de julio a partir de las 11h.

Yo si sanidad universal

Dos días más tarde, el sábado 7 de julio, la FRAVM asistió a la presentación de la campaña YO SÍ SANIDAD UNIVERSAL, en la que participará de forma activa. Una campaña informativa para alertar de las consecuencias del Real Decreto 16/2012 que, en palabras de sus promotores, constituye ‘el mayor ataque a la sanidad pública en su historia’, un ‘punto de inflexión en el que se cambia de raíz el modelo sanitario’, sustituyendo el derecho universal a la salud por la condición de “asegurados” y “no asegurados”. Pero no será solo informativa: se editará también un manual de desobediencia con las acciones concretas que pueden llevar a cabo tanto el personal sanitario como los usuarios, se creará una red de desobedientes y objetores de conciencia y… muchas cosas más. Todo ello a partir del mes de septiembre.