Prisciliano Castro, miembro de la A.V. de Moratalaz y presidente de la FRAVM durante 17 años consecutivos, ha merecido el Premio Ciudadano en la categoría de Trayectoria Personal en reconocimiento a toda una vida dedicada a la lucha sindical y vecinal.

Ricardo Bodas Martín -hoy director general de relaciones con la Administración de Justicia-, abogado defensor de los representantes sindicales en los años de lucha de Prisciliano Castro, fue el encargado de entregarle el galardón en un emotivo acto en el que estuvo arropado por más de cuatrocientas compañeras y compañeros que coincidieron, entre otros muchos, con los trabajadores de Sintel -Premio Ciudadano en su categoría de Defensa del Trabajo-.

Aunque Prisciliano lleva a gala haber nacido en Talayuela (Cáceres), a donde escapa siempre que puede, su nombre está indiscutiblemente ligado a Madrid, en cuya construcción se ha empapado de sudor y barro. A lo largo de sus treinta años de lucha, la figura de Prisciliano se ha convertido en un referente para quienes, a pesar de los tiempos que corren, se empeñan en sembrar, aprender y ejercer los resortes de la democracia de base frente al abuso de la estadística y las trampas de la mercadotecnia electoral.

En Madrid son muchas las personas que conocen a ‘Prisci’, uno más del ‘ejército de Pancho Villa’ -como define al movimiento vecinal- y han compartido con él peleas, proyectos, ilusiones y fatigas. Otras muchas lo harán en un futuro. Ese futuro en el que nuevas gentes den continuidad a su labor con la misma dosis de fuerza, tesón, y, sobre todo, de dignidad.

Biografía de Prisciliano Castro:Nace en Talayuela (Cáceres) el 10 de octubre de 1945.

Se casa con Tita a finales de 1963, poco antes de instalarse en Madrid, y tendrán cuatro hijos.

En 1964, con 18 años, se traslada con su mujer a Madrid, donde vivirán en el poblado chabolista de Pozo Blanco –arrasado por la actual M-40— en Orcasitas (distrito de Usera) hasta su realojo en 1974 en viviendas públicas del Instituto Nacional de la Vivienda (INV) en Moratalaz, donde continúa.

En 1966 se afilia a los entonces clandestinos Partido Comunista de España (PCE) y Comisiones Obreras (CC.OO.), a los que pertenece desde entonces.

En 1968 participa en la formación de la Asociación de Vecinos de Orcasitas, con otros conocidos dirigentes como Feliz López Rey, asociación a la que pertenecerá hasta su realojo en Moratalaz.

Después de trabajar en General Eléctrica entre 1970 y 1973 –empresa que abandona para evitar la cárcel por su actividad sindical clandestina—, en 1973 comienza a trabajar en la fábrica Barreiros –luego Chrysler y Talbot y hoy Renault Vehículos Industriales— de Villaverde. Instauradas las elecciones sindicales, será elegido sucesivamente –hasta 1995 en que abandona la fábrica— miembro de su comité de empresa por Comisiones Obreras.

En 1974, ya en la vivienda del INV de Moratalaz, participa en la fundación de su actual asociación de vecinos, Avance, que será legalizada con otras y con la federación en 1977 y, desde ella, en la conformación en febrero de 1975 de la entonces Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos.

La Asociación de Vecinos Avance de Moratalaz, que él presidirá hasta 2004, se instala precisamente en los barracones del INV de la calle Fuente Carrantona, y allí sigue treinta años después.

El 23 de diciembre de 1987 es elegido presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), cargo que ostenta durante diecisiete años consecutivos y para el que es sucesivamente elegido hasta diciembre de 2004.

Hasta 1995 simultaneará su actividad en el comité de empresa de la fábrica, en el sindicato, en la asociación de vecinos y en la FRAVM, desde entonces la intensificará en la FRAVM y en la asociación de vecinos.

Entre los hitos de la trayectoria como dirigente vecinal de Prisciliano Castro cabe destacar:

– La lucha por la legalización de las asociaciones de vecinos y la federación entre 1968 y 1977 y por el reconocimiento institucional de las mismas a partir de 1979 (primeras elecciones municipales de la democracia).– La “guerra del pan” que, bajo el lema “Pan, trabajo y libertad”, congregó el 14 de septiembre de 1976 en la manifestación de Moratalaz a 100.000 vecinos y vecinas.– La lucha por la vivienda pública (remodelación y renovación de barrios) y protegida (cooperativismo vecinal de vivienda protegida), por la rehabilitación de los centros históricos y barrios periféricos y por la erradicación de la infravivienda y el chabolismo.

La lucha por un modelo de ciudad medioambientalmente sostenible, equipado y accesible (contra los crecimientos urbanísticos desmesurados y especulativos, en favor de los equipamientos sociales, espacios libres y zonas verdes y del transporte público…).

– La lucha por la asistencia social a los ciudadanos y ciudadanas más desfavorecidos, en defensa de la sanidad y la educación públicas, por la reducción de las tasas de los suministros básicos y las ayudas económicas a la reconversión del gas ciudad.– La planificación de programas de inversiones prioritarias en ocho distritos de la ciudad de Madrid.

– Prisciliano Castro forma parte, sin duda, de la mermada legión de “imprescindibles” a los que cantaba Bertolt Brecht:

Hay hombres que luchan un díay son buenos.Hay los que luchan un añoy son mejores.Hay quienes luchan muchos añosy son muy buenos.Pero hay los que luchan toda la vida,esos son los imprescindibles.