“La firma de este acuerdo marca el pistoletazo de salida de un proceso que no va a ser fácil, pero que es nuestra obligación intentar. Cuando digo nuestra, me refiero al organismo sobre el que recaerá la elaboración de los Planes de Barrio, las comisiones de trabajo, que estarán compuestas por la Federación, el tejido asociativo de los barrios y el Ayuntamiento”, indicó Murgui en la sede del Área de Economía y Empleo del Consistorio, en el número 24 de la Gran Vía. Acompañado de otros miembros de la junta directiva de la FRAVM que han estado implicados en la elaboración de los estudios previos a éstos planes, el presidente vecinal afirmó que la Federación ha registrado 74 zonas en los 21 distritos de la capital que requieren de intervenciones especiales. “Hoy empezamos por 16 barrios, áreas que no se corresponden con los barrios administrativos, pero que son homogéneas desde el punto de vista urbanístico, socioeconómico y demográfico y que presentan índices elevados de exclusión”, señaló Murgui, antes de continuar: “estos planes son un botón de muestra para extender el estado de bienestar madrileño y sirven para marcar necesidades y reivindicaciones de los habitantes de estos barrios”.

Éstas 16 áreas prioritarias son las siguientes: Caño Roto (Latina), Pan Bendito y Alto de San Isidro (Carabanchel), San Andrés, San Cristóbal de los Ángeles y Villaverde Bajo (Villaverde), el “Triángulo del Agua”, el Pozo-Entrevías y Fontarrón (Puente de Vallecas), La Elipa (Ciudad Lineal), plaza de Soledad Torres Acosta y Lavapiés (Centro), poblados A y B (Fuencarral) y, por último, Orcasur, Meseta de Orcasitas y San Fermín (Usera).

Para identificar estos lugares, la FRAVM ha realizado una serie de estudios en los que ha tenido en cuenta criterios como la tasa de desempleo, el analfabetismo, el índice de senilidad, la delincuencia, la tasa de hacinamiento y la proporción de viviendas en mal estado y otros factores como la renta per cápita, los precios de la vivienda o la tasa de inmigración. Con la colaboración de la Universidad Juan Carlos I y las juntas municipales de distrito, y por supuesto las asociaciones a partir de la estructura socioecómica de las 2.358 secciones censales de la ciudad.

“Se trata de una iniciativa dirigida a restañar algunas de las heridas propias de la segregación territorial producida por dinámicas que aunque no responden de manera automática a la voluntad de los agentes sociales y políticos que operan en nuestra ciudad, si pueden ser tratadas mediante la acción correctora de las instituciones públicas”, aseguró el presidente de la FRAVM. Tras el acuerdo de las zonas de intervención, queda ahora delimitar cuáles son las necesidades más perentorias de los barrios y consensuar las actuaciones concretas y el monto presupuestario para cada una de ellas. Tras esto, la FRAVM y el Ayuntamiento firmarán un protocolo para el desarrollo de los Planes de Barrio.