Tal y como informa Javier Robles, de Radio Enlace, al acto asistieron los concejales José Manuel Calvo (Desarrollo Urbano Sostenible), Guillermo Zapata (presidente de Fuencarral-El Pardo y Villaverde) y Mauricio Valiente (presidente de Chamartín), todo ellos de Ahora Madrid. Por la entidad vecinal de Prosperidad intervino Félix Arias, mientras que por la FRAVM estuvo su responsable de Urbanismo, Vicente Pérez Quintana.

Los concejales de los dos distritos más afectados coincidieron en denunciar las presiones que están sufriendo de los promotores (Distrito Castellana Norte) y algunos grupos políticos de la oposición para que se inicien los trabajos cuanto antes. El equipo de gobierno, sin embargo, defiende las mesas de participación y técnica que se van a poner en marcha para tener en cuenta la opinión de todos los actores que tienen algo que decir.

Otras conclusiones fueron la actual necesidad de dotaciones, zonas verdes y mejor transporte público que hay en la zona, el rechazo a la alta edificabilidad prevista en el primer plan parcial aprobado, y el nulo interés de los promotores de la operación por asistir a debates vecinales como el del pasado día 17. No olvidaron, tampoco, la voluntad del actual gobierno regional de modificar el artículo de la Ley del Suelo regional que impide construir más de tres alturas y ático en los nuevas operaciones urbanísticas.

Distrito Castellana Norte si que estuvo presente el pasado lunes, 23 de noviembre, en la primera Mesa de Debate organizada por el Consistorio madrileño, que contó con la participación de las tres administraciones (Ayuntamiento, Comunidad y Ministerio de Fomento), de los Colegios de Arquitectos e Ingenieros de Caminos de Madrid, de las Escuelas Técnicas de Arquitectura e Ingenieros, de la FRAVM y de asociaciones vecinales afectadas por el desarrollo del ámbito.

En el turno de intervenciones del público se destacó la existencia de infraviviendas en la calle Mauricio Legendre, la necesidad de todo tipo de dotaciones (deportivas, escuelas infantiles, instituto, inclusión, mejores accesos a la estación de Chamartín…) para el ámbito, la contaminación y el ruido que provocan las obras, la existencia de propietarios de suelo con los que no se ha contactado, la conveniencia de estudiar modelos de movilidad distintos al vehículo privado y de huir de la especulación para evitar una mayor deuda pública y concentración de poder, entre otras cosas.