El pasado 16 de mayo, el Ayuntamiento de Madrid aprobó inicialmente el Plan Especial que establece la nueva distribución del entorno del mercado de Barceló, la polémica operación que hace unos meses desató numerosas movilizaciones vecinales por plantear la construcción de un edificio de viviendas en el patio que disfrutaban tanto los alumnos como los vecinos del entorno.

En palabras de la Plataforma Salvad el Cole, el nuevo Plan supone un “claro incumplimiento del principio de acuerdo que se había alcanzado” y que, entre otras medidas, recoge “la construcción de una biblioteca municipal sobre el patio del colegio en lugar del proyectado edificio de viviendas; que el patio de recreo cumpliría con las dimensiones mínimas exigidas por la ley y que se contaría con la opinión del AMPA durante la elaboración del Plan Especial que modifica el Plan General de Urbanismo”. “El Ayuntamiento -denuncian- nos ha engañado para desmovilizarnos” ya que “el nuevo patio incumplirá las dimensiones mínimas establecidas de 44×22 metros y la participación del AMPA sólo ha consistido en ser informada un día antes de que el Ayuntamiento aprobara provisionalmente el Plan Especial”.

Los padres y madres y vecinos afectados resumen así el problema: “Se necesitaba remodelar el mercado de Barceló y se resolvió hacerlo cargándose el patio de los niños del colegio, la única pista deportiva gratuita y al aire libre del distrito. Se necesitaba recolocar a los comerciantes durante el tiempo que duraran las obras en algún lugar y se quiere resolver el asunto situándolos durante dos años en la única zona infantil que tienen los niños del entorno. El Ayuntamiento ha decidido hacer esto así. No hay más. Ante la protesta ciudadana, ponen buena cara, anuncian a la prensa que está todo resuelto, esperan a que pase el ruido inicial y los medios de comunicación dejen de hacerse eco del tema y proceden a actuar impunemente tal y como habían previsto desde un principio”.

Los miembros de la Plataforma advierten, asimismo, que “el proyecto de remodelación prevé la construcción de un polideportivo cerrado cuya gestión acabará, a buen seguro, en manos privadas”.

Por tanto, concluyen, “volvemos a la calle: nos han obligado” ya que “sólo nosotros hemos aportado la buena voluntad necesaria para hallar la solución, aceptando un acuerdo de mínimos que no se ha respetado”.

La primera cita será el próximo 6 de junio. El AMPA del colegio, las asociaciones vecinales de Universidad y Justicia, asociaciones que trabajan con la infancia y la juventud, grupos de deporte base y veicnos de la zona volverán a estar ‘castigados contra la pared’, en esta ocasión, en defensa de la pista polideportiva de Barceló.