Las elevadas temperaturas de ese día no impidieron que personas de diferentes lugares de la región, particularmente del sur y suroeste y de la capital, se desplazaran hasta Móstoles para abrazar a su querido hospital público. Muchas lo hicieron en nombre de sus organizaciones sociales, sindicales, vecinales y formaciones políticas, conformando una heterogénea y rica manifestación. “El abrazo a nuestro hospital ha sido la guinda de muchas semanas de trabajo por parte de quienes componemos la Plataforma en Defensa del Hospital Público de Móstoles para que esta fiesta reivindicativa fuese todo un éxito, pero sin la participación de todos los que asistieron el domingo no habría sido posible lanzar un mensaje tan claro y directo a quienes tienen la responsabilidad de garantizar un servicio público y de calidad como el de la salud. Es un honor y un placer trabajar duro cuando se recibe una respuesta tan unánime”, ha declarado en un comunicado la citada plataforma local tras el acto. Sin embargo, la batalla dista mucho de haberse ganado. “Tras este éxito inicial toca continuar hasta garantizar el futuro del hospital, porque la situación creada con los planes del Gobierno de la Comunidad para desprestigiar la sanidad pública y hacer negocio con ella nos han llevado al límite soportable. Como hemos demostrado, no estamos solos, somos muchos y muchas quienes vamos a seguir trabajando para recuperar lo que es nuestro, lo que hemos pagado con nuestro dinero y con nuestro trabajo”, sostiene la red mostoleña.

En su batalla, tienen el apoyo cerrado de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública (MESDAP), que aprovechó la convocatoria del domingo para celebrar su Marea Blanca mensual, la número 57, con objeto de atraer a más personas y unir fuerzas.

Recordemos que en el mes de abril el consejero de Sanidad anunció que convertiría 130 de las plazas del hospital de Móstoles en camas para uso de media y larga estancia. La noticia se divulgó rápidamente, generando una ola de protesta gigante en la localidad, lo que obligó a Sánchez Martos a desmentirla parcialmente. A tenor de la MESDAP, el anuncio de la Consejería perseguía reconvertirlo de su condición completa como hospital de agudos a un centro de otra índole, “dándole un pretendido giro a usuarios como crónicos y ancianos; excelente excusa para aumentar las derivaciones a ese hospital, modelo PPP [asociación público privado] que es Hospital Rey Juan Carlos”, asegura la coordinadora, antes de continuar: “este último fue inaugurado en 2012 y modelo típico neoliberal que usa el dinero de nuestros impuestos, o sea el dinero público, para mantener una empresa privada que tiene como primer objetivo el máximo beneficio económico para sus accionistas. Por tanto, la conversión del Hospital Público Universitario de Móstoles encubre una operación de trasvase de pacientes de la sanidad pública al Hospital Rey Juan Carlos, propiedad del consorcio Fresenius-Helius, la empresa alemana que compró el conocido como Grupo Capio, que después se denominó Idc Salud, que luego se fusionó con el Grupo Quirón para acabar en esas manos alemanas con grandes beneficios para sus dueños a costa de nuestro patrimonio”. El coste por cama/día del Hospital privado Rey Juan Carlos es un 14,95% más caro que el público y ya cuenta con más tarjetas sanitarias que el Hospital Público Universitario de Móstoles, “un negocio redondo, como la derivación de agudos a la Fundación Jiménez Díaz, que también pertenece al mismo grupo Fresenius”, desvelan los promotores de la Marea Blanca.

Para justificar su plan, la Comunidad de Madrid alega la necesidad de camas para crónicos y ancianos, algo que es muy cierto, pero, a tenor de la MESDAP, “fácilmente puede enviarlos al Hospital Rey Juan Carlos en tanto no adecuen el antiguo Hospital Puerta de Hierro, que se abandonó en un fin de semana inolvidable para sus trabajadores y que podría albergar entre 500 y 600 camas de ambos tipos. ¿ Porqué no lo hace? Eso no da beneficios a la especulación”, remacha.